(Ernesto Morales)- Yolanda está viviendo la mayor de sus pesadillas. Vive en un edificio ubicado en 801, Capri Street, de Coral Gables, justo frente al Sedano's de la calle 8 y el inmueble está siendo demolido con ella y todas sus pertenencias dentro.
Su calvario comenzó cuando el edificio en el que vive cambió de dueños y los nuevos propietarios avisaron a los inquilinos de que debían abandonar sus casas. En un primer momento les dijeron que les darían tiempo para encontrar otro lugar en el que instalarase y según se iban venciendo los contratos de alquiler, no los renovaban.
En la medida en que iba pasando el tiempo, los vecinos comenzaron a perder servicios como el laundry o el parqueo. El pasado 20 de abril Yolanda se enteró de que ya existía un permiso de demolición del inmueble, que sufre filtraciones y apesta a humedad. El 27 de ese mismo le confirmaron que tenía que marcharse aunque le dieron 30 días de plazo para hacerlo. Sin embargo, las obras de demolición comenzaron poco después.
A primeros de este mes de mayo, Yolanda tenía preparado su cheque de la renta, cuando comenzó a llover dentro de su casa. La familia tuvo que recoger el agua que cayó del techo como nunca antes, durante 24 horas seguidas. No les quedó más remedio que llamar al 911 (Emergencias) y los agentes, cuando llegaron, optaron por cerrar la llave de paso del edificio. ¿La causa? Al parecer, durante las labores de demolición del edificio se llevaron por delante varias tuberías, lo que provocó el escape de agua.
Yolanda, graduada de Psicología en la Universidad de La Habana y que ejerce como psicóloga en Miami, ha mostrado a CiberCuba las huellas de humedad en el apartamento donde aún está instalada. Ella teme que se desplome el techo de un cuarto, como ocurrió con el de los baños.
Esta vecina no sale de su asombro. "Esto se vivencia como una pesadilla no nocturna sino diurna. No sabes si estás en peligro. Hace días que no puedo alimentarme, ni trabajar. Me siento apabullada, atropellada y desprotegida", comenta.
Su caso no es el único. Aún quedan al menos otros dos apartamentos ocupados en el edificio.
El dueño del inmueble primero le envió dos secadoras y un par de obreros para que ayudaran con la evacuación de agua. Luego se presentó personalmente en la casa de Yolanda, donde ésta le dijo que quería que alguien le respondiera por los daños causados en sus pertenencias, debido a las filtraciones de agua con óxido que durante 24 horas cayeron desde los techos.
Lejos de intentar llegar a un acuerdo, el dueño del inmueble le ha enviado un ultimatum: o paga la renta de 1.255 dólares y los intereses de demora o tiene que abandonar el edificio en tres días.
Yolanda, por su parte, pide una endeminzación justa.
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