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Esta es la historia de María, que antes fue Manuel y hoy es delegada del Poder Popular en Cuba

María vive en Palmarito, en el poblado de Júcaro, Ciego de Ávila.

María © Invasor
María Foto © Invasor

Este artículo es de hace 5 años

María es alta, mulata, de ojos claros, pelo negro. El nombre lo eligió una vez, cuando aún se llamaba Manuel pero le respondió a unas amiguitas que su nombre era realmente María.

María vive en Palmarito, en el poblado de Júcaro, Ciego de Ávila. Un día, cuando se dio cuenta que estaba atrapada en el cuerpo de un hombre y lo comenzó a manifestar, su padre la echó de la casa.

No obstante, María no está pensando en un cambio de sexo: “Hace años estoy casada con un hombre que me quiso así, como yo estaba, ¿qué te hace pensar que si me opero me sentiría más mujer, que un hombre me querría más por eso? ¿Y los que engañan, y los que dejan a sus mujeres por otros hombres? ¿Y? ¿Y?...”, dijo al periódico local Invasor.

Cuatro días antes del paso del huracán Irma por Cuba, María se convirtió en la delegada del Poder Popular de Palmarito.

A la pregunta de por qué fue escogida ella como delegada, María responde: "Sale y pregunta por ahí. Desde hace rato ellos estaban esperando el momento. Verás que yo era líder antes de todo esto, que si había problemas con el transporte o hacía falta alguien yo iba y vendía los tickets por la mañana o llamaba a Transporte Provincial; que cuando el Acueducto, la que dio los bateo aquí pa que arreglaran esto fui yo… y si miras mi celular verás que tengo los contactos de medio mundo, yo por aquí llamo al Partido, al Gobierno…".

María, además de consultar a mucha gente que pasa con sus santos, es también presidenta del CDR. No obstante, aclara al citado medio: "Pero ni lo digas mucho por ahí, que eso no debiera ser. Lo que pasa es que aquí nadie quiere coger el cargo”.

Aunque hoy María es un personaje reconocido y respetado en el pueblo, es necesario decir que hubo un tiempo en que era blanco de burla y discriminación.

"Bueno, fueron tiempos muy duros. Estaba convencida de lo que era y esperé a tenerlo todo natural, ni siquiera una peluca o silicona en los senos. Me dije que el día que saliera a la calle sería yo en todos los sentidos, y no fue fácil tampoco. Sentía el rechazo, pero yo siento hace mucho que la gente me quiere y ya me quiere así", dice.

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