En un video publicado hace algunas semanas en Instagram, la cubana conocida como @iaamfrankyy comparte cómo ha vivido el impacto del cambio cultural tras emigrar a Suiza, un país donde, según dice entre risas y asombro, “hasta mis pensamientos me dicen shhh, cállate”.
Acostumbrada al bullicio de las calles cubanas, a la música que se cuela por las ventanas y a las conversaciones espontáneas entre vecinos y desconocidos, esta joven confiesa que lo primero que notó al llegar a Suiza fue el silencio. “¿Dónde está la bulla, la vecina gritando por el balcón? Nada”, recuerda con nostalgia.
La puntualidad suiza también la dejó en shock. “Si el bus dice que llega a las 7:43, a las 7:43 llega. Y si llegas un minuto tarde, te deja. Literal. En Cuba puede llegar cinco minutos después… o cinco horas después… o quién sabe si al otro día”.
Pero más allá del transporte, lo que más le cuesta asimilar es la frialdad en las relaciones humanas. En la isla, hablar con desconocidos en la guagua es casi una terapia nacional. “En Cuba tú te encuentras con alguien y le cuentas tu vida entera. Aquí la gente está en su mundo, no te habla, no te mira, no saluda”, lamenta.
Y luego está el frío: “Suiza hace calor… si son cuatro meses al año, es mucho. El resto del tiempo te congelas. A mí se me parten las manos del frío que hace aquí”.
En otro video compartido también en Instagram, cuenta cómo mientras buscaba una maleta para su hija en una tienda tipo outlet, terminó encontrándose con un set de tazas con la bandera cubana. “Obviamente me lo llevé. Fue como un pedacito de Cuba esperándome ahí”.
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Ese pequeño gesto, una taza con la bandera tricolor, la conectó, al menos por un instante, con su tierra, con su gente y con esa calidez que a veces se extraña más de lo que se confiesa.
La historia de @iaamfrankyy refleja una realidad compartida por muchos cubanos que han salido de la isla: el desarraigo, el aprendizaje de nuevas costumbres y la forma en que, incluso en la distancia, buscamos y celebramos esos símbolos que nos recuerdan quiénes somos.
Preguntas frecuentes sobre la experiencia de emigración de cubanos a Suiza
¿Cuáles son los principales choques culturales que enfrentan los cubanos al emigrar a Suiza?
Los cubanos que emigran a Suiza experimentan varios choques culturales. Uno de los más destacados es el silencio predominante en las calles suizas, en contraste con el bullicio característico de las ciudades cubanas. Otro choque importante es la puntualidad suiza, que sorprende a muchos cubanos acostumbrados a la flexibilidad horaria de la isla. Además, la frialdad en las relaciones interpersonales y el clima frío suponen retos adicionales para los recién llegados.
¿Cómo afecta la puntualidad suiza a los cubanos que emigran?
La puntualidad suiza es un aspecto cultural que impacta significativamente a los cubanos que emigran. En Suiza, los horarios se respetan con precisión, lo que contrasta con la flexibilidad horaria común en Cuba. Esto implica que si un autobús está programado para llegar a una hora específica, lo hará sin retraso, lo que puede ser un cambio drástico para los cubanos que deben adaptarse a esta nueva forma de organización del tiempo.
¿Cómo se sienten los cubanos respecto a las relaciones interpersonales en Suiza?
Los cubanos en Suiza a menudo sienten que las relaciones interpersonales son frías y distantes. En Cuba, es común interactuar espontáneamente con desconocidos, incluso en el transporte público, mientras que en Suiza las personas tienden a ser más reservadas y menos propensas a entablar conversaciones con extraños. Esta diferencia cultural puede hacer que los cubanos se sientan aislados o nostálgicos por la calidez de las interacciones humanas en su país de origen.
¿Cómo lidian los cubanos con el clima frío en Suiza?
El clima frío en Suiza es un desafío importante para los cubanos, acostumbrados a un clima tropical. Muchos describen cómo el frío extremo afecta su vida diaria, como tener las manos agrietadas por las bajas temperaturas. Sin embargo, algunos logran adaptarse con el tiempo, utilizando ropa adecuada y encontrando formas de disfrutar las pocas semanas de clima cálido que el país ofrece cada año.
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