Una madre cubana, debilitada por un virus que la mantiene postrada junto a su hijo menor de edad, lanzó un mensaje desesperado que retrata el drama sanitario que atraviesa hoy el país.
En un video difundido por la cuenta de Facebook Azúcar Cuba, la mujer pidió solidarizarse con quienes enferman y no tienen a nadie que los auxilie, en medio de una crisis donde la falta de medicamentos y de atención médica deja a gran parte de la población a su suerte.
Con voz apagada y tumbada en una cama, relató que ni siquiera tiene fuerza para levantarse, abrir un pomo de agua y mucho menos bañarse.
"Me duele todo el cuerpo. Tengo unas diarrea y unos vómitos horribles", explica, agotada.
A su lado, su hijo menor, con fiebre alta toda la madrugada, tiembla sin parar.
Entre los dolores, los vómitos y la inflamación de las articulaciones, la madre repite una idea que la atormenta: no quiere imaginar lo que sería vivir esta enfermedad sola, sin nadie que le alcance un vaso de agua o un analgésico.
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"Si usted tiene algún vecino o alguna amistad o alguien que esté pasando por esta enfermedad y está solo, tírenle un cabo", rogó.
Ella, dice, tiene suerte de contar con el apoyo de familiares y de un vecino. Pero su preocupación no se centra en ella, sino en todos los cubanos que hoy atraviesan ese mismo virus sin medicinas, ni hielo para bajar la fiebre, ni ayuda para levantarse de la cama.
"Eso es lo único que tengo en la cabeza desde que me levanté. (...) Yo tengo ayuda aquí de mi familia. Imagínate tú estar solo, sin medicamentos, pasando este virus horrible. Es triste", lamentó.
Su mensaje resume el abandono sanitario que viven millones de cubanos: enfermarse significa depender de la suerte, de un familiar, o del vecino que pueda asistir.
"Cuando yo me recupere, a todo el que pueda ayudar, yo lo voy a hacer", prometió, convencida de que hoy el país sobrevive gracias a la solidaridad improvisada entre ciudadanos, y no gracias al sistema de salud estatal.
"Cuántas personas solitas hay por ahí con el virus, que no pueden ni tan siquiera levantarse de la cama ni para prepararse un bocado de comida. Así que, por favor, vuelvo y reitero, todo el que pueda ayudar a aquella persona que lo tenga, no escatimen, que eso Dios te lo va a pagar al final", concluyó.
Un testimonio que desnudó la epidemia
Esta misma madre había grabado otro video días antes, también desde su cama, describiendo síntomas intensos: escalofríos, temblores, hinchazón en manos y pies, y una incapacidad total para moverse.
Aunque no sabe con precisión qué enfermedad padece, descartó la transmisión por mosquitos y sugirió que el virus "se pega de persona a persona". Su relato coincidió con una ola de contagios que el Estado ya no ha podido ocultar.
"¿Y el que no tiene ninguna pastilla?", preguntó, consciente de que hoy en Cuba hasta un simple analgésico es un lujo. Ese instante reflejó una verdad que miles de familias conocen: en un país sin medicinas, enfermar es casi una condena.
El gobierno admite la epidemia: niños en terapia intensiva
El Ministerio de Salud Pública actualizó las cifras y reconoció que las 14 provincias del país mantienen una elevada incidencia de arbovirosis, con 5,940 casos febriles reportados en 24 horas.
Según la doctora Susana Suárez Tamayo, los menores de edad son los más afectados: 102 niños permanecen en cuidados intensivos, 76 graves y 24 en estado crítico.
El dengue, el chikungunya y el virus oropouche circulan simultáneamente en toda la Isla, con aumento de diagnósticos y sin la capacidad hospitalaria para enfrentarlos.
Un especialista consultado bajo anonimato señaló que los hospitales trabajan sin reactivos, sin recursos suficientes y sin medicamentos antipiréticos para atender casos graves, especialmente pediátricos.
Lo que confirma que las cifras oficiales no logran esconder la precariedad: la epidemia crece mientras el sistema sanitario colapsa.
Sin fumigación, sin insumos, sin respuesta
Incluso la viceministra de Salud, Carilda Peña, reconoció que el Estado ya no puede fumigar como antes. No hay combustible, los insecticidas son escasos y las máquinas están destruidas.
Hay provincias donde ni siquiera existe la fuerza técnica para el control de vectores. Las autoridades admiten que sin matar al mosquito no habrá control epidemiológico, pero simultáneamente anuncian que no pueden hacerlo.
Mientras tanto, miles de enfermos buscan un medicamento en mercados informales, en redes sociales o entre vecinos que guardan alguna pastilla. El riesgo de morir por enfermedades controlables aumenta cada día en hospitales deteriorados, saturados y sin recursos.
El gobierno insiste en culpar a la población: "tapad depósitos", "eliminad criaderos". Pero sin fumigación, sin hospitales preparados y sin medicamentos, el mosquito avanza más rápido que cualquier cubano con un cubo de agua y una fiebre que no tiene cómo bajar.
En este escenario, el llamado de una madre enferma no solo demanda humanidad. También denuncia, sin proponérselo, un país donde la salud dejó de ser un derecho y se convirtió en una responsabilidad individual: la epidemia la enfrenta el pueblo, solo y enfermo, mientras el Estado mira desde la distancia.
Preguntas frecuentes sobre la crisis sanitaria en Cuba
¿Cuál es la situación actual de la crisis sanitaria en Cuba?
La situación sanitaria en Cuba es crítica debido a la propagación de varios virus, entre ellos el dengue, el chikungunya y el virus oropouche. El país enfrenta una epidemia sin suficientes recursos médicos, medicamentos ni capacidad hospitalaria para enfrentarla, lo que ha dejado a muchos cubanos desamparados y sin atención adecuada.
¿Cómo está afectando la epidemia a la población cubana?
La epidemia está afectando gravemente a la población cubana. Muchos cubanos sufren de fiebre, vómitos, dolor en las articulaciones y otros síntomas, sin acceso a medicamentos básicos. La falta de fumigación y control vectorial ha permitido que los mosquitos, principales transmisores, se multipliquen, agravando la situación.
¿Qué dicen las autoridades cubanas sobre la crisis sanitaria?
Las autoridades cubanas han reconocido la existencia de una epidemia, pero carecen de cifras exactas y suficientes recursos para enfrentarla efectivamente. Han admitido la falta de medicamentos, combustible para fumigar y la incapacidad de los hospitales para atender la creciente demanda.
¿Cómo está respondiendo la población cubana ante esta crisis?
Ante la inacción gubernamental, los cubanos han recurrido a la solidaridad vecinal y familiar para enfrentar la crisis. Muchos dependen de la ayuda de amigos, vecinos y familiares para obtener medicamentos o asistencia básica, mientras otros documentan y denuncian la situación a través de redes sociales.
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