Torre de Pisa Foto © Pixabay

La Torre de Pisa está cada vez menos inclinada

Este artículo es de hace 1 año

Si algo de mítico tiene la Torre de Pisa, uno de los monumentos más famosos del mundo ubicado en la ciudad italiana del mismo nombre, es su inclinación. Por eso también le dicen Torre Inclinada. 

No obstante, ya no se ve como antes por trabajos de consolidación que se realizaron hace 17 años y que han hecho que su inclinación se reduzca a más de una pulgada y media (4 centímetros).

Nunziante Squeglia, profesor de geotécnica de la Universidad de Pisa y colaborador del grupo de supervisión de la Torre, explicó a la agencia Efe que con la estabilización "se redujo la inclinación de unos 2,000 arcosegundos, más o menos medio grado, o 40 centímetros (15.7 pulgadas)".

En todo este tiempo la torre "se endereza una media de 1-2 milímetros al año", pero lo que cuenta es "la estabilidad que ha conseguido el campanario que es mucho mejor de lo previsto", de acuerdo con el especialista, quien añade que estas variaciones se calculan gracias a los instrumentos de vigilancia con los que cuenta la torre y los colocados en el terreno.

Squeglia explicó que dichos instrumentos mandan los datos a los ordenadores para tener cada hora una actualización de las posibles oscilaciones y vibraciones, causadas también por posibles terremotos".

Hoy el monumento construido en 1173, que cada vez está menos inclinado, es uno de "los más vigilados del mundo", segpun el profesor. 

No obstente, Squeglia dijo que la Torre de Pisa no perderá su mayor característica, la inclinación, que atrae a cerca tres millones de turistas cada año.

"A este ritmo no podrá ocurrir ni en dos siglos", afirma. 

Según él, la torre acabará por estabilizarse o incluso, en un futuro imposible de calcular por el momento, comenzará de nuevo a inclinarse hacia el sur.

Muchos seguramente se habrán hecho estas preguntas: ¿por qué está inclinada? ¿puede caerse en algún momento?

La torre no se diseñó con el objetivo de que estuviese inclinada. Fue en el proceso de construcción que los ingenieron detectaron que se estaba inlicnando. El secreto de esta inclinación es el suelo. El lugar donde se asienta la torre es muy poco estable. El subsuelo es pantanoso y está formado sobre todo por arena y arcillas, por lo que no es muy compacto y tiende a deformarse y a moverse. Además, no es una torre cualquiera sino una de 55 metros de altura y casi 15 mil toneladas de peso.

Aunque en algún momento la torre llegó a tener una diferencia de más de 13.1 pies y 18.5 pulgadas con respecto a la base y se pensó en el peligro de un derrumbe, lo cierto es que ahora está muy asegurada. 

Para evitar su caída, se comenzó a extraer toneladas de tierra bajo el campanario donde está ubicada, de manera que el edificio cediera sobre ese lado y se asentara.

Aunque en un momento la visita a este lugar estuvo vedada para los turistas, lo cierto es que ya está nuevamente abierta al público. Así que, si lo tienes en planes, puedes ir sin problemas a visitar una de las siete maravillas del mundo.

Este artículo es de hace 1 año

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