Cochero en Villa Clara Foto © CiberCuba

Cocheros villaclareños denuncian que les están matando los caballos

Este artículo es de hace 1 año

Al menos cuatro cocheros de Villa Clara fueron víctimas durante el último mes del hurto y sacrificio de sus animales. Se trata de hechos vandálicos derivados de la escasez de alimentos que ahora mismo reina en el país, según el punto de vista de dos de los afectados.

En Cuba siempre ha existido matanza de reses, pero no es común que esto ocurra con los caballos, y menos en la ciudad, casi siempre se ve en los campos o en municipios como Ranchuelo, Manicaragua y Sagua, pero no aquí. Ya es demasiado”, argumenta Osvaldo, un cochero de 50 años residente en el barrio de los Sirios, de Santa Clara.

Cochero en Santa Clara / CiberCuba

Según cuenta, el robo de su animal tuvo lugar el sábado 6 de julio, cuando llegó a su casa y desmontó el carretón, amarró la bestia de la misma mata de coco de siempre, y se acostó a dormir. Al amanecer ya no estaba el caballo.

“Yo pensé que era alguien conocido que me había querido joder y me lo había escondido para fastidiarme, porque ni los perros ladraron y además a veces los cocheros hemos jugado así, pero no, me lo mataron para comérselo”, se lamenta Osvaldo y continúa:

“A los tres días llegó el novio de mi hija diciendo que se habían encontrado los huesos de un caballo cerca de la escuela de medicina, cogimos la bicicleta, fuimos, y sí, era el mío”, narra el afectado, quien tiene licencia para el transporte por tracción animal desde hace 11 años, y ahora ha debido parar su carretón.

El 8 de julio pasado Osvaldo denunció lo sucedido ante las autoridades policiales de la ciudad, “no porque tuviera esperanzas de que ellos encontraran a los culpables, sino porque estás obligado a notificarlo si no quieres complicarte más después. Y fue peor el remedio que la enfermedad”, aseguró.

Cochero en Santa Clara / CiberCuba

Según explica, las autoridades policiales ni siquiera registraron la denuncia, y por el contrario le hicieron ver que a lo mejor él mismo se había comido el animal, lo cual provocó su ira. “Si todavía yo tuviera cinco caballos, mira, está bien, podría pensarse que yo lo maté porque carne tampoco me sobra, pero ¿a quié se le ocurre que yo me voy a comer mi único caballo, que es la fuente de sustento de mi familia? Eso es una falta de respeto”, explicó a CiberCuba.

De igual manera aseguró que dos colegas suyos habían corrido igual suerte en las últimas semanas, lo cual genera preocupación entre los cientos de trabajadores por cuenta propia con licencias para el transporte por tracción animal.

“Si ahora a los matarifes les da por matarnos los caballos estamos hechos”, sentenció otro joven caibarienense con patente de cochero, que fuera también afectado en los últimos días, y quien, a diferencia de Osvaldo no pudo encontrar los restos de su animal.

“Son miles de pesos que pierdes de momento, porque no solo es el costo del caballo en sí, que están por los cielos, sino que te dejan sin alternativas para poderte recuperar del paletazo”, explicó, a la vez que se mostró seguro del destino que corrió “Penique”.

“Ese lo vendieron enseguida. Con el hambre que hay en Cuba que ni carne de puerco encuentras la gente te vuela lo que le lleves a la casa. Mucha gente dice que le da asco la carne de caballo pero, si se la pasan por vaca, la compran y se la comen igual, aunque en el fondo tiene un sabor más fuerte y es más oscura”, argumentó.

El sacrificio de equinos no es algo extraño, aunque ciertamente no exhibe los mismos indicadores del ganado vacuno, que ahora mismo describe un alza en la provincia, a pesar de las severas condenas a que están expuestos quienes incurren en esos delitos.

En abril pasado los vecinos del Condado santaclareño se quejaban de la putrefacción que inundaba la cuadra comprendida entre las carreteras Caridad y Central. Según los residentes se trataba de un animal robado a un cochero y sacrificado luego, pero que los matarifes no tuvieron tiempo de descuartizar, y lo dejaron tirado en la ribera del Bélico.

Según algunas versiones, hubo personas que cortaron partes del animal y se llevaron la carne a sus casas con la finalidad de consumirlas, quedando expuestos los restos del animal durante casi una semana.

En Santa Clara, cerca de 500 carretones de caballo garantizan en buena medida la movilidad de la quinta ciudad más poblada del país. Los equinos forman parte del paisaje urbano y no pocas veces se ha denunciado por la prensa alternativa los riesgos epidemiológicos que se derivan de los altos volúmenes de estiércol que estos generan, toda vez que los animales hacen sus deposiciones directamente en la vía.

Este artículo es de hace 1 año

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