Jorgito Hernández Foto © Ecured

Jorgito Hernández libra su combate más difícil

Corría la noche del 30 de agosto de 1974. y era la jornada final del primer Campeonato Mundial de Boxeo amateur que tenía por sede a un completamente congestionado Coliseo Mayor, la Ciudad Deportiva de La Habana. Al entarimado, el primero en subir por la escuadra cubana fue el mini mosca Jorge Hernández Padrón (Jorgito), quien derrotó al difícil keniano Stephen Muchoki. Miles de gargantas animaron la victoria del capitalino, quien agradaba a todos por su carisma, sencillez, disciplina, coraje.

Traigo a colación esa hazaña, pues "el pequeño gigante del ring", ahora con 65 años, se encuentra en el hospital CIMEQ (Centro de Operaciones Médico Quirúrgicas)  de La Habana, debido a un paro respiratorio cardiovascular con pronóstico reservado, que incluye pérdida de conocimiento.

 Julia Esther Carvajal, su esposa por cuarenta años y madre de sus dos hijos, informó  que Jorgito viene padeciendo de deficiencias respiratorias crónicas y que recibe las mejores atenciones en el CIMEQ. Jorge Hernández Carvajal es director del cuarteto Los Cuatro, y Damari Hernández Carvajal, Licenciada en Cultura Física, quienes les han dado 5 nietos al matrimonio, Una familia que espera el pronto regreso del papá abuelo a casa.

Mi carrera me proporcionó la posibilidad de conocer a Jorgito Hernández cuando era entrenador, primero del 75 kilos, Jorge Gutiérrez, y luego del genial Yuriorkis Gamboa, ambos monarcas olímpicos en Sydney  2000 y Atenas 2004, respectivamente. De la urbe australiana guardo un gran recuerdo. Me encontraba yo con el Loquillo, mi camarógrafo, esperando que empezara el cartel del día, y Jorgito nos preguntó: ¿ustedes comieron?.

Los rostros del Loquillo y mío eran un poema. El ágil entrenador se encaminó a la instalación donde esperaban los púgiles el inicio de la sesión y,  al regresar, Jorgito venía con 4 cajitas repletas de perros calientes, croquetas, hamburguesas, panecillos, y varias latas de refresco.

“Vaya, para que vayan entrando en calor porque sin comer no se puede trabajar…¡y ustedes trabajan mucho!”, nos dijo y volvió a sus labores de entrenador. Muchos de nuestros colegas comieron lo traído por Hernández, gesto del que no dejamos de hablar el resto de la jornada. Jorge Hernández es un caballero dentro y fuera del ring. Humano, sensible, cortés, siempre dispuesto a ayudar, y que nunca negó una entrevista.

Además de ganar el Mundial de la Habana (1974), se impuso en los Juegos Olímpicos de Montreal 76, también en 48 kilos; en esa ocasión venció al norcoreano Byong Uk Li. Fue campeón panamericano en México (1975) y centrocaribeño en República Dominicana (1974). Tras retirarse  en 1980, regresó en 1991 como entrenador y permaneció hasta su jubilación (2016) en la Finca del Wajay, sede de la emblemática Escuela Nacional de Boxeo. 

En 2004, cuando los Juegos de Atenas, Jorgito no integró el grupo de entrenadores a la Olimpiadas,  pese a que uno de sus pupilos era favorito, el entonces mosca Yuriorkis Gamboa, a la postre campeón olímpico.Maestro y discípulo, sostenían una diaria comunicación telefónica y Gamboa, en más de una ocasión ha dicho, que su medalla también es de Jorgito quien, sin estar en la capital helénica, le daba los consejos y orientaciones necesarios para enfrentar sus combates, incluyendo el último cuando venció al complicadol francés Jerome Thomas.

Recogiendo el sentir de sus boxeadores, compañeros, periodistas y de  los cubanos aficionados al boxeo, queremos desearle una pronta recuperación a Jorgito, tricampeón habanero. 

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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