Foto © Instagram / victorsalsagonzalez

Víctor González Galloso, un cubano que marca pasos en Turquía

¡Qué alegría nos reporta ver triunfar a alguien que conocemos desde su adolescencia y temprana juventud! Tal es el caso del carismático y apuesto Víctor González Galloso, al que vi dar sus primeros pasos en el atletismo de alto rendimiento y quien, actualmente, es un prestigioso profesor de salsa en Turquía.

Con la amplia sonrisa que lo caracteriza, me visita en mi casa con su actual pareja, una esbelta hija de la antigua Constantinopla, Özlem Okur, conocida productora de cine y televisión del país euro asiático.

¿Viniste a ver a la ´vieja´? Fue lo primero que le dije al abrazarlo.

“Sí, a mis 2 ´viejas´, mi mami Ana María y tú” , y ahí su risa inundó mi sala mientras Özlem nos miraba complacida; parece que ya acostumbrada a su espontáneo y sonoro carácter.

Hablando con Víctor y sus andanzas pensé que su historia podía hacerse pública y aquí estamos haciéndolo posible en Cibercuba, por cierto medio digital muy seguido por los cubanos que viven en Turquía, según me comenta.

¿Siempre te gustó el deporte y el baile?

“Pues sí, pero yo inicié mi vida profesional practicando fútbol no campo y pista. En el más universal de los deportes estuve entre mis 7 y 9 años (nací en 1987).

“Practicaba en el placer de La Estrella en Santos Suárez y competíamos en la Ciudad Deportiva. Estudiaba en la Primaria ´Boris Luis Santa Coloma´.

“Me entrenaba el Gallego, quien me cedió al Chino (no recuerdo sus nombres) pues éste decía que lo mío era correr. El Gallego, muy contento, porque afirmaba que yo no le daba ni a un melón frente a la portería. Jajaja. Dejé el fútbol con tristeza porque me gustaba pero, verdaderamente, era malísimo.”

Tanto en el fútbol como en el campo y pista siempre tu mamá desempeñó el más hermoso de los roles.

“¡Oh, sí! Mi mamá se lo quitaba todo para dárnoslo a mi hermana Yadira y a mí. Ahora me doy cuenta que no comía con tal de que nosotros lo hiciéramos. Ella es la clásica comedora de alitas de pollo mientras la pechuga era para los niños. No puedo olvidar a mi padrasto, quien desde mis 8 años me atendió como a un hijo.”

Tus primeros pasos en el deporte rey.

“Del Chino, quien partió de misión deportiva, pasé a ser discípulo de Serra a mis 10-11 años.”

¿Cuál fue tu primera pista oficial?

“Jamás la olvidaré pues fue en la pista por antonomasia del atletismo cubano: la del estadio ´Pedro Marrero´. Tenía 9 años. Era una competencia provincial.

“También en esos primeros tiempos corríamos en el ´Butari´. Entonces existían muchas justas inter pioneriles, inter escuelas, inter municipales; en una palabra, había la tan necesaria masividad, la base sólida sobre la que se levanta el alto rendimiento, algo ausente en estos momentos.

“Serra trabajaba mucho la fuerza evolutiva, utilizaba la psicología a la hora de enseñarte: ´tienes que pensar en positivo, eres el mejor, nadie te puede superar´, eran palabras que no se me borraban de la mente y del corazón.

“ De Serra paso a entrenar con Hevia, quien me guía hasta mi entrada en la EIDE ´José Martí´ de Cojímar. Con este preparador aprendí la parte técnica: Cómo hacer una arrancada, cómo pasar las vallas, el impulso para el salto de longitud.

“Por eso te aseguro que ellos, Hevia y Serra, fueron mi inspiración; con ellos aprendí casi todo lo que se de carreras.”

¿Quién te recibe en la EIDE? Me imagino que traías bien aprendido el ABC.

“Pues sí. Allí mi preparador fue Richard Spencer, quien me entrenaba en el conocido combinado 2: 80 metros planos, 80 c/v, saltos largo y de altura.”

Siempre te conocí por velocista.

“Claro. Ellos, a pesar de ser yo tan jovencito, se dieron cuenta que mi potencial no estaba en los saltos sino en las carreras, y eso que mi proceso de aprendizaje era lento pues yo no comencé con 5 y 6 años, sino con 9, y eso te atrasa aunque no lo creas. Así y todo iba dando pasos de avance competitivo acorde a mi edad. ¡Nunca me estanqué!.

“Así las cosas clasifico para los Juegos Nacionales Escolares, ya bajo la égida de Sergio, en la categoría 13-14 años, año 2001, con resultados aceptables: bronce en el combinado 2, plata en el relevo 4x75 metros y oro en el escandinavo (80, 150, 300 y 600).

“Después, otro evento importante para mí fueron los Juegos Cadetes 2004, primero en la posta 4x400 y tercero en el doble hectómetro.”

¿Cuál era tu disciplina favorita?

“Siempre los 100 pero mis entrenadores, por mis extremidades largas, insistían en que era mejor en 200 y 400 .”

¿Cuándo definitivamente te dejaron en 100?

“ Cuando me impuse en esa distancia en el Campeonato Nacional ´Rafael Fortún´ escenificado en Camagüey en el 2009. Ahí, ¡al fin! me permitieron entrenar esa distancia, máxime en la manera en qué lo hice”.

¿A qué te refieres?

“Muchacha, para esa prueba los favoritos eran Michael Herrera y Roberto Skayers; yo venía de una lesión seria, ruptura grado 2 del bíceps femoral y nadie contaba conmigo y detuve los relojes en 10 segundos 25 centésimas. Me sentí como si hubiera ganado los Juegos Interplanetarios; no pude dormir esa noche”.

Ya ahí formabas parte de la selección nacional, ¿desde cuándo?. Yo te recuerdo con ese rostro de fiesta, sudado, mirándome como pidiendo que te entrevistara. Así comenzó esta relación madre-hijo, primero como periodista-atleta.

“En el 2006 me llamaron para correr los 200 y el relevo corto, entrenado por el gran Tomás Pedroso, artífice de grandes estafetas cubanas de la velocidad corta; sin embargo, no progresaba y pasé a Andrés Rojas hasta que en 2011 me dieron baja a pesar de haber sido yo el mejor corredor de la estafeta que quedó cuarta en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, relevo que cerró Roberto Skaters con un pobre 10 segundos 20 centésimas, velocidad volante.”

Su rostro hasta ahora alegre, se contrae visiblemente. Y es que Víctor pasó a correr el 4x400 con Eloína Kerr, Lulú, y ya especializado en la vuelta al óvalo, lo llaman días antes de la cita continental para que interviniera en el 4x100. Ahí resultó la mejor posta en dicho evento y el regalo fue dejarlo fuera del equipo grande.

Cosas del Orinoco, ¿no? ¿Qué adujeron para darte baja?

“Que no había prosperado mi tiempo individual. Un corredor que suben de 100 a 400, para luego bajarlo. No me justifico pero ¿qué estabilidad voy a tener? En realidad, querían renovar la estafeta.

“El situarme en el relevo corto para Guadalajara cambió todo para mí: estaba más lento, lo que era natural; sin embargo, marqué 9 segundos 20 centésimas en la curva, ya te dije, el más rápido de los 4 (David Lescay, quien corrió lesionado, Michael Herrera, yo y Skayers era el orden)”.

No fue sólo con Víctor. Recuerdo el caso del vallista largo Yasmany Copello, quien tras ser dado de baja en la selección nacional de Cuba, es medallista olímpico y mundial defendiendo los colores de Turquía.

“Y también Yunier Pérez, a quien le iban a dar baja por correr por debajo de los pronósticos en el Iberoamericano en España, y al enterarse decidió quedarse.

“Corriendo independiente, no reconocidos por Cuba, estableció  récords nacionales en 60 lisos: 6 segundos 46 centésimas, y en 100, 9,92 con aire a favor y 9,98; en uno y otro casos quebrándoselos a Freddy Mayola”.

En todo esto puede influir también no sólo una decisión desacertada sino, simplemente, el sistema de entrenamiento y el entrenador.

Víctor González, entre otros eventos, intervino en los Centroamericanos y del Caribe del Deporte en La Habana, año 2009; de invitado en el equipo que representó a Cuba en el Campeonato Nacional de República Dominicana y resultó medalla de oro, y en los Juegos Universitarios de la región efectuados en Jamaica, donde fueron segundos, sólo superados por la cuarteta loca encabezada por el veloz Nesta Carter, campeón olímpico del relevo corto en Beijing y Londres.

Eres egresado del Instituto Superior de Cultura Física “Manuel Fajardo”, ¿por qué no te convertiste en entrenador?

“Sencillo: se trabaja para el Estado y la paga no me sustentaba. Decido volcarme en hacia mi otra gran pasión.”

¿Cuál? ¿Las muchachas extranjeras?

Otra carcajada, ésta aún más sonora, inundó su rostro hermoso.

“No chica, eres malísima, mi segunda pasión siempre ha sido el baile. Jajaja. Un amigo mío, Adonis, que llevaba mucho tiempo como profesor de baile, me lleva a la agencia alemana ´Sprachcaffe´, ubicada en 7ma y 32 en Miramar, y allí aprendí lo básico para la enseñanza.

“Con esto no quiero que me malinterprete el lector; no quiero irrespetar a los profesores de danza que se han quemado las pestañas en la Educación Superior de las Artes Danzarias. Para nada. Pero yo tenía que resolver un trabajo que me permitiera vivir y me gustara tanto como correr.”

Esto fue a tus 24 años, cuando segura estoy dabas mucho más por el deporte rey cubano si te hubieran permitido especializarte.

“Lo que no pasó es imposible de asegurarlo. Vamos a seguir con el baile, ¿quieres? No soy de los que echa paja en ojo ajeno. Pues estuve 2 años como instructor de baile en escuelas privadas como ´Baila Habana´y ´Salsa en casa´, enseñando a turistas extranjeros que vienen sólo a eso: Recibir clases de baile, a eso se le conoce por ´turismo de baile´.

“Tras esos 2 años ya me encontraba apto para abrir mi propia escuela a la que nombré ´Sabrosa Cuba´, radicada en 27 e/ C y D en el Vedado. Ese local pertenecía a una ciudadana rusa, Olga, que lo rentaba.

“Allí cree una clientela que llegó a ser de 300 bailadores que provenían de varios países. Los turnos de clases abarcaban 7 horas. ¡Una sesión de entrenamiento! “

¿Qué países eran los que más bailadores aportaban?

“Alemania, Suiza, Holanda y Rusia, que venían a aprender salsa, casino, rumba y timba cubana.”

Explica qué es timba cubana.

“Como música y como baile es una mezcla de salsa, rumba, bailes afrocubanos, folklore y tradicionales cubanos. En un todo”.

Tienes 2 niños. Cuéntame de tus avatares antes de llegar a la mágica Turquía.

“ No perdonas. En ´Sabrosa Cuba´ me mantuve durante 2 años, periodo en el que me caso primero con la canadiense Lynn Ann Piquar, y después con la belga Tessa Dalstra, con quien tengo a Aiden, próximo a cumplir los 3 añitos.

“Ese matrimonio me hizo abandonar mi escuela y mudarme para la ciudad belga de Lier, pero allí tampoco duré pues, además de los problemas con la ciudadanía, tropecé con Katerina, una bella rusa, y tuve a Lev, de 2 años y medio.”

¿2 años y medio, uno; 2 años y 9 meses el otro? ¡Ufff!

“Así mismo. Nada, pero ya asenté la cabeza con Özlem “

¿Y cómo conociste a esta chica?

“ Ella vino a Cuba en el 2016 como turista, a conocer nuestra tierra y a bailar. Nos conocimos en el restaurante 1830; bailamos, yo estaba como ´taxi driver´ que significa que la cliente te paga una hora para que bailes con ella; nos fuimos compenetrando mientras danzábamos.

“Nos hicimos amigos y mantuvimos esa amistad por internet una vez ella partió. Fue entonces que me divorcié por segunda ocasión y decidimos encontrarnos en Rusia, lugar donde comenzamos nuestra relación amorosa un año después. Nada, que ´Moscú no creyó en lágrimas´. ¿No crees?”

Ven acá hijo, ¿y cómo es tu comunicación con Aide y Lev? Dime de abuelita Ana con sus nietos.

“Con mis bebés mantengo la mayor conexión aunque con al belga me es imposible visitarlo por problemas de visado pues no estoy establecido en Turquía. No obstante, nos comunicamos a diario por video llamadas y claro que me conoce y sabe quién soy.

“A Lev sí lo veo, voy a verlo, me lo traen, se lo llevan a mami a Cuba. Ya sabes cómo es mi mamá, se adoran, al igual que mi hermana hacia ellos.”

¿Estás tranquilo?

“Sí. Vivimos juntos; su familia, muy vinculada a los medios, me recibió con los brazos abiertos; soy uno más. Mi mamá, tú la conoces, hizo otro tanto con Özlem.”

¿Viene el tercer Vitico?

“ Quiero estar seguro de que ésta va a ser una relación duradera a ver si aseguro una niña que se parezca a su mamá.”

Ella sonríe como si entendiera lo que él decía pues ha comenzado a hablar turco y ella, español, pero por lo pronto es el inglés el idioma que los une y en esa lengua me dice:

“Fue amor a primera vista; es mi sueño, es lo que imaginé. Me gustó tanto su sonrisa que lo invité a bailar. Para mí tiene tanto talento para la danza como para el atletismo. Y en el baile sí va a triunfar, puedo asegurártelo . Lo amo mucho, más que a nadie en este mundo.”

Víctor la mira, la besa cariñosamente y asiente. Ojalá y no se pierde algo más por el antiguo imperio bizantino. Por cierto, ¿qué haces en Estambul?

“Sueño, lucho por crear mi propia escuela de baile; mientras, trabajo para 2: ´Danzorium´ y ´Dance Plus´, ambas en esta bella ciudad, puente del Oriente y el Occidente. Me encuentro buscando mi propia clientela para poder abrir mi Academia con el mismo nombre de la que fundé en La Habana: ´Sabor a Cuba´.

“Estoy muy feliz : poder vivir en la urbe que divide el Mar Mediterráneo con el Negro a través del Canal Bogaz, observar los amaneceres y atardeceres y según te guíe la vista, acariciar a Europa o Asia; rememorar pasajes, batallas, escenarios hermosos, palacios, cultura diferente, religión distinta, y yo, un cubanito del Cerro viviendo eso, triunfando lejos de mi Patria”.

Realmente este chico ávido de ser entrevistado, soñador en grande con una gran carrera, apasionado de la salsa cubana, es un entrevistado de lujo porque, sencillamente, es un cubano que vive, goza, sueña…¡aunque sea lejos!.

Un muchacho que no logró su quimera de ser campeón olímpico pero con su empuje y fuerza de carácter logrará imponerse en la lejana y enigmática Estambul. Otro cubano que forja su futuro y que tiene el triunfo en sus manos.

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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