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Llegó el momento de la verdad

Tercer artículo de una serie de propuestas del economista Elías Amor para salir de la crisis en Cuba.

Carretillero en La Habana en tiempos de coronavirus. © CiberCuba
Carretillero en La Habana en tiempos de coronavirus. Foto © CiberCuba

Este artículo es de hace 3 años

El ministro de economía Gil, dice que tiene la receta para reactivar la actividad económica en Cuba tras la parálisis del confinamiento por la COVID19: “más planificación”. Su participación en la Mesa Redonda de Randy Alonso, reseñada en el diario Granma, no nos ha convencido. En momentos trascendentales, urgen las soluciones de alcance.

La economía cubana tenía una oportunidad histórica para despojarse de las trabas que dificultan su funcionamiento y deterioran el nivel de vida de los cubanos, pero no se ha aprovechado. No fue tal la posición del ministro de economía, al que una vez más, se vio encerrado en ideologías obsoletas de mediados del siglo pasado. De ahí, el “retorno a la normalidad comunista”.

La economía cubana tenía una oportunidad histórica para despojarse de las trabas que dificultan su funcionamiento y deterioran el nivel de vida de los cubanos, pero no se ha aprovechado

Cierto es que el medio televisivo no permite discursos exhaustivos, y mucho menos de los complejos asuntos económicos, pero el ministro no estuvo acertado en su diagnóstico de la realidad actual. A partir de una exposición general de los daños del nuevo coronavirus en la economía mundial, que en su opinión no se pueden valorar todavía, prestó atención a la relación que según él existe entre “las contracciones en los países desarrollados y el incremento de la pobreza en América Latina y en otras regiones”.

Bueno, a lo mejor se equivoca, ya que los movimientos de capital a nivel internacional no siguen esas reglas mecanicistas que tanto gustan a los comunistas. Al parecer el ministro se olvida que China ya ha alcanzado el nivel de PIB anterior a la pandemia y que cabe esperar que su maquinaria se dispare en cualquier momento. Y China, que se sepa, aparenta ser un socio cualificado del régimen cubano.

No obstante, en su intervención inicial hay que reconocer algo bueno, en concreto, “reconocer que Cuba igualmente está sometida a los daños en la economía mundial”, pero sin entrar en un análisis de los mismos en la Isla. Nos quedamos con ganas de conocerlos. Sería interesante saber qué opina el ministro de daños como los problemas de alimentación, el bajón del turismo, la desaparición de los pequeños negocios, o de la baja productividad agropecuaria, por citar algunos ejemplos.

Sería interesante saber qué opina el ministro de daños como los problemas de alimentación, el bajón del turismo, la desaparición de los pequeños negocios, o de la baja productividad agropecuaria, por citar algunos ejemplos

Según el ministro, el plan va a ser un instrumento fundamental para “encaminar el país hacia la nueva normalidad” en las tres fases de la primera etapa presentadas por Díaz-Canel. La confianza ciega en el plan es de tal magnitud que lo primero que quieren hacer es adaptar el plan de este año, cuando ya ha pasado la mitad del ejercicio, y aquí viene la primera novedad, “no acomodándolo al nuevo contexto, sino imponiéndose a él”. Ya veremos cómo lo consiguen.

El ministro de economía debería saber que en los manuales de análisis estratégico, en los que se combinan debilidades y fortalezas de las organizaciones, con las oportunidades y amenazas del entorno, para construir las conocidas DAFOS, las dos últimas rara vez se pueden modificar o alterar por parte de la organización, que lo único que puede hacer es adaptar sus procesos.

Se trata de procesos que, en caso de ocurrir, afectan a funcionamiento de las organizaciones sin que exista capacidad de influencia en los mismos. Lo que deben hacer las organizaciones es adaptarse para sufrir el menor daño en el caso de amenazas y obtener el máximo beneficio, cuando surgen las oportunidades. Si el ministro tiene la receta mágica para afectar el entorno de las organizaciones, bienvenido sea, igual hasta le reconocen con un Nobel de economía. Mucho me temo que no es así, y que lo mejor que puede hacer es bajar a la realidad y ponerse a trabajar.

Un buen ejemplo de ese alejamiento de los hechos reales que le caracteriza es pensar que en un contexto global mundial de intensa caída del comercio, se van a poder “mantener las exportaciones en los sectores no paralizados es un punto clave”. ¿De verdad ha pensado por un instante el ministro en lo que significa esta frase? ¿Cuba ganando cuota de mercado mundial? ¿Cómo y en qué ítems de comercio exterior?

Estaría pensando en los “servicios médicos” seguramente. Pero ¿no habíamos quedado que esto es cooperación internacional del régimen comunista? Las contradicciones devoran al ministro. La urgencia de conseguir divisas, también. Consecuencia: el enfoque ni es sostenible en las condiciones actuales, ni mucho menos en las que se van a producir en los próximos meses. Yo le recomiendo que lea las previsiones de FMI, la OCDE y el Banco Mundial. Se sorprenderá.

La idea del ministro de economía de avanzar en el “rediseño de la estrategia del plan de la economía de 2021 (…) para enfrentar una situación prolongada de crisis” podría ser interesante, si realmente se consigue algún resultado con el plan. Por ejemplo, esas ideas de “fortalecer el ahorro, generar más ingresos en divisas, utilizar más eficientemente los recursos del país, defender la exportación y la producción nacional” son más accesibles en un marco de competencia global entre empresas privadas orientadas al mercado, que con una organización estatal de perfil autárquico, en crisis estructural como la que existe en Cuba.

Por ejemplo, si realmente la producción de alimentos fuera la gran prioridad como dice el ministro, en vez de mantener el actual modelo de arrendamientos de tierras y persecución a los agricultores independientes, se podrían implementar medidas como las que adoptó Viet Nam en el Doi Moi, y con ello, seguro crecería la producción.

Si realmente la producción de alimentos fuera la gran prioridad como dice el ministro, en vez de mantener el actual modelo de arrendamientos de tierras y persecución a los agricultores independientes, se podrían implementar medidas como las que adoptó Viet Nam en el Doi Moi, y con ello, seguro crecería la producción

El ministro concluyó su intervención diciendo que “frente al nuevo contexto, necesitamos una estrategia innovadora, audaz, capaz de encontrar vías para una transformación profunda de la economía que nos permita imponernos con éxito”.

Esta es la idea. Si lo que quiere es la transformación de la economía hacia el mercado, los derechos de propiedad y la libertad económica nos tendrá de su lado. Esta es la única salida que puede conducir a Cuba a niveles más altos de prosperidad y bienestar.

Seguir rechazando esta idea por motivos ideológicos, no tiene sentido, cuando el modelo actual social comunista está en crisis estructural y no es recuperable, por mucho “plan” que hagan y rehagan. Cuba puede y debe superar su atraso económico desde la libertad, el respeto a los derechos de propiedad privada y el mercado, y esto, como dice el ministro, es una auténtica estrategia innovadora. El “más de lo mismo” de siempre no funciona.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Elías Amor

Economista, Miembro del Consejo del Centro España-Cuba Félix


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