Joe Biden Foto © Wikipedia

¿Qué significa la victoria electoral de Joe Biden?

Posiblemente la historia contemporánea norteamericana recuerde a Joe Biden y su camino hacia la conquista de la presidencia como uno de los personajes más antiheroicos de todos aquellos que han aspirado a ser presidentes de esta gran nación. Sin embargo, Biden es una de esas figuras que surgen y que son capaces tanto por sus características naturales y por un definido liderazgo, como la persona que se hace necesaria para momentos extraordinarios y polarizados en Estados Unidos.

Ahora queda el desafío mayor para el presidente electo. Le corresponde tratar de lograr la calma, la paz doméstica, la reconciliación entre todos nosotros. Volver a hacer América Grande.

Como lo prometió en su discurso de aceptación, para tener éxito Biden tendrá que ser un presidente para todos los americanos por primera vez en cuatro años. Para sus partidarios tanto como para sus adversarios. Incluso para sus detractores y enemigos. Ya el equipo presidencial se encuentra en funciones de organizar su gobierno venidero. Eso implica el nombramiento de asesores presidenciales y sus respectivos equipos para manejar la administración del país. Desde el nombramiento del personal de la Casa Blanca  hasta los empleados de confianza (los nombrados por el gobierno de turno) en los respectivos departamentos y agencias federales.

Biden ha priorizado la lucha contra la pandemia y la expansión de la economía como dos de sus proyectos inmediatos. Para enfrentar al COVID-19 ya ha establecido la primera comisión científica que diseñará un plan estratégico, hasta ahora inexistente. Su meta es erradicar o, por lo menos, reducir significativamente el contagio y las muertes. El plan contempla las reglas de prevención y cautela personal, así como llevar en marcha pruebas gratis para su detección; la producción de equipos y su ministros médicos; el apoyo a hospitales; y culminar con la producción de una vacuna y su administración efectiva entre la población.

Dentro de esa iniciativa se persigue la reforma y expansión del ACA (Obamacare) con subsidios a la clase media y la inclusión de los llamados “mercados  de seguros”, intentando reducir los altos costos de las coberturas médicas y bajar el precio de los fármacos mediante la negociación directa con la industria farmacéutica.

También la presidencia Biden-Harris tendrá que enfrentarse al actual desafío de una economía en ruinas y el desempleo de dobles dígitos, complicado por cierres de miles negocios con carácter permanente. La realidad innegable es que el país está en medio de una espantosa recesión económica, que ha borrado totalmente los logros de recuperación ocurridos durante los últimos 11 años, incluyendo los de la propia administración Trump.

Es de suma urgencia lograr que se apruebe un segundo plan de estímulo directo para individuos y negocios y se evite un mayor desplome económico del existente. Por supuesto, que esto requerirá de aunar voluntades en el Congreso para que se produzca el hecho con carácter de inmediatez.

No hay duda que Biden confronta retos extraordinarios en todos los frentes y niveles. Uno de ellos es restaurar la credibilidad y respeto perdido por la comunidad internacional desde la presidencia de Donald Trump. Biden está dispuesto a firmar el Pacto Climático de Paris, pero con condiciones que obliguen a otros de la misma manera que a Estados Unidos. También planea robustecer la Alianza del Atlántico por medio de la OTAN, y negociar la reincorporación de la nación americana al Pacto Nuclear suscrito por 15 naciones con Irán, aunque exigiendo que este país reduzca su intervencionismo en el Medio Oriente a cambio de reducir el efecto de las sanciones su Teherán se comporta como un buen vecino en la región.

En el frente doméstico, Biden ya comenzó a declarar que anulará una gran cantidad de acciones administrativas firmadas por Trump, y que están afectando negativamente al medio ambiente y la salud de la población en beneficio de los grandes intereses económicos. De igual manera tendrá que reformar y expandir el Obamacare, extendiéndolo en número de beneficiarios de la clase media y buscando una mejor calidad en el servicio de salud. Además deberá ampliar la cobertura del Medicare.

La agenda de Biden tiene que incluir algo demorado por más de 30 años:  propulsar el desarrollo y financiamiento para modernizar la infraestructura del país. Este proyecto reclama una fuerte inversión pública en transporte, agua, energía, así como planes para infraestructura verde y energía alternativa. Además, la  revitalización económica implicará crear incentivos fiscales para atraer la inversión de corporaciones extranjeras en nuestro país. Pero a la vez estimular el consumo y el uso de los productos estadounidenses en la confección y manufactura de lo que aquí se produzca, lo que derivará inevitablemente en la penalización de aquellas corporaciones que se registren en Estados Unidos, pero que contemplen establecerse afuera del territorio nacional.   

¿Podrá lograr Joe Biden su agenda de gobierno? No hay duda que los riesgos son extraordinarios, pero su "condición antiheroica" combina aunar voluntades, trabajar en equipo y respetar a los demás, con pleno dominio de la política pública.

Con todos los enormes desafíos por delante, Biden está, sin embargo, en la mejor posición política para conseguir exitosamente sus metas y objetivos, que en fin de cuentas son los de todos nosotros.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Gustavo Marín

Miami. Profesor universitario, consultor y analista político.

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