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Diez países y varias selvas: la ruta de los cubanos que emigran a EE.UU. desde Uruguay

Cada vez más cubanos se arriesgan a abandonar el país sudamericano y emprender una arriesgada travesía para alcanzar el sueño americano.

Migrantes cubanos en Uruguay © Twitter/CD noticias
Migrantes cubanos en Uruguay Foto © Twitter/CD noticias

Este artículo es de hace 2 años

Un reportaje publicado este domingo en el periódico uruguayo El País detalla cómo cada vez más cubanos se arriesgan a abandonar el país sudamericano para emprender la arriesgada travesía hacia Estados Unidos.

Para conseguir su "sueño americano", los emigrantes cubanos deben atravesar al menos diez países (Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México) y gastar entre siete y diez mil dólares, asegura el medio.

"En los últimos diez años fueron más los cubanos que llegaron a Uruguay que los que se fueron. Desde 2017 empezaron a ser muchos más: en el final de la era de Barack Obama y el inicio del gobierno de Donald Trump se había restringido el acceso de los migrantes a Estados Unidos y la “ruta sur” -de Cuba a Guyana, luego a Brasil hasta entrar a Uruguay por la frontera noreste- se había convertido en la vía de escape de la isla", detalla El País.

Sin embargo, en lo que va del 2021, luego del cierre parcial de fronteras por la emergencia sanitaria y el impacto de la pandemia en las condiciones de vida, son mayoría los cubanos que deciden abandonar Uruguay.

Según estadísticas de la Dirección Nacional de Migración citadas por el periódico uruguayo, en los ocho primeros meses del 2021 ingresaron por puestos migratorios 1 816 cubanos y salieron 2 687.

“El éxodo siempre existió, en cuenta gotas, porque el cubano lleva la migración a Estados Unidos en sus genes”, explica a El País Yoendris Lastre Bello, unos de los referentes de la comunidad cubana en Uruguay y cara visible del punto de atención a migrantes que instaló el Ministerio de Educación y Cultura en Montevideo.

Pero la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, despertó la esperanza de los cubanos para el retorno de la política de “pies secos, pies mojados” (que el presidente Barack Obama suspendió en 2017).

Durante la pandemia, a su vez, la esperanza se mezcló con necesidad.

“A los cubanos que ingresan a Uruguay, como también sucede con los dominicanos, se les exige unos trámites, dineros y garantías que se les hace muy difícil. Incluso es complicado para aquellos que son universitarios, porque no tienen cuentas bancarias y a veces ni siquiera traen los títulos profesionales apostillados. Del poco dinero que traen, casi todo se les acaba en el trayecto durísimo que hacen en el camino por Guyana y Brasil. Las redes de tráfico les van quitando todo. Y por eso en Uruguay terminan viviendo en condiciones precarias, hacinados en pensiones y trabajando en los servicios peor pagados”, explica al diario uruguayo Silvia Rivero, investigadora de Trabajo Social en la Universidad de la República.

Otro cubano, Yoendris, resume así la situación: “El cubano admira la democracia, la libertad y la gente uruguaya. Pero al cubano siempre le costó adaptarse al clima del país y dejar parte de su familia (en la isla). A eso se le suma que Uruguay es un país caro, que muchas veces no alcanza con un único ingreso, y que con la pandemia se agravaron las penurias económicas”.

La ruta que lleva desde Uruguay hasta la frontera norteamericana se simplificaba porque la embajada de Nicaragua en el país sudamericano concedía visas de ingreso a los cubanos. El llamado “trampolín” de Nicaragua evitaba que los emigrantes tuvieran que que cruzar la temida selva del Darién, una de las zonas más peligrosas de América Latina, dominada por poderosas redes de crimen organizado.

Los nuevos emigrantes ya no tienen esta ventaja desde que la embajada de Nicaragua suspendió la entrega de visados y cerró su sede diplomática en Uruguay, para trasladarse a Chile. El cierre suscitó numerosas protestas.

Las condiciones de residencia de los cubanos en Uruguay también se han complicado.

En octubre del año pasado, las autoridades migratorias de ese país anunciaron que añadían más requisitos para otorgar visas de residencia permanente a ciudadanos de Latinoamérica y el Caribe, una decisión tomada principalmente por el aumento de inmigrantes de origen cubano, venezolano y dominicano.

Como principal cambio, el Ministerio de Interior uruguayo decidió subir casi en un 40% el ingreso económico solicitado para regularizar la estancia en el país.

Ahora, el ingreso económico que debe tener un extranjero subió de 16.300 (actual sueldo mínimo) a 26.800 pesos. El requisito es indispensable para quien quiera regularizar su instalación en Uruguay y obtener la cédula de identidad.

Hace dos semanas, las autoridades uruguayas desarticularon una red que captaba migrantes cubanos para trasladarlos a ese país suramericano o con la finalidad de ingresar a Estados Unidos mediante el cruce de fronteras terrestres.

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