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En un giro inesperado, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, el presidente de Estados Unidos Donald Trump y el magnate tecnológico Elon Musk han coincidido en sus críticas contra la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), aunque desde perspectivas y motivaciones muy distintas.
Díaz-Canel denunció recientemente en su cuenta de X los “millonarios proyectos” de la USAID destinados a financiar medios y ONG independientes en Cuba, señalando que el gobierno estadounidense y la prensa “sensacionalista” ahora parecen alarmados por algo que su gobierno lleva años denunciando.
“Es muy simple seguir rastro del dinero y ver a quiénes han hecho nuevos millonarios”, afirmó el mandatario cubano.
En la misma línea, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, calificó a la USAID como “un instrumento para realizar operaciones de desestabilización contra Cuba”, señalando que, desde 1990, la agencia ha destinado entre 20 y 50 millones de dólares anuales para intentar subvertir el orden constitucional de la isla.
Según Rodríguez, en distintos periodos la USAID habría empleado recursos millonarios para ejecutar operaciones ilegales: más de 6 millones de dólares entre 1998 y 1999, y 61 millones entre 2001 y 2006, con 142 proyectos dirigidos contra el gobierno cubano.
Por su parte, Trump ha cuestionado la efectividad de la USAID, calificándola de "organización criminal" y señalando que "resultaron ser lunáticos de izquierda radical".
Desde que volvió a la Casa Blanca el pasado 20 de enero, la administración Trump ha tomado medidas para desmantelar la agencia, argumentando que no sirve a los intereses de Estados Unidos y que opera más como una "caridad global" que como una entidad que promueve los intereses nacionales.
El 24 de enero, Trump ordenó una congelación casi total de la ayuda exterior, afectando a numerosos programas internacionales.
Elon Musk, designado para liderar el Departamento de Eficiencia Gubernamental bajo el gobierno de Trump, ha apoyado la reestructuración de la USAID.
Musk ha calificado a la agencia como una "organización criminal" y aboga por su cierre o transformación para reducir el gasto público innecesario. De ella ha dicho que "es hora de que muera".
Su opinión sobre la Agencia para la Ayuda Exterior es clara. "USAID es un manojo de gusanos. No hay manzanas. Y cuando no hay manzanas, simplemente hay que deshacerse de todo. Por eso hay que eliminarlo. No tiene arreglo", escribió en la plataforma X.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha asumido el control de la USAID como administrador interino, criticando a la agencia por no promover los intereses nacionales.
Esta reestructuración incluye una reducción significativa del personal y la posible absorción de la USAID por el Departamento de Estado.
Estas decisiones han generado incertidumbre en organizaciones y proyectos que dependían del financiamiento de USAID, incluyendo medios independientes y ONG en Cuba. Medios como CubaNet y Diario de Cuba han solicitado donaciones de sus lectores para continuar operando ante la suspensión de fondos.
Además, la comunidad internacional ha expresado su preocupación. La ONG Cáritas Internacional, vinculada a la Iglesia Católica, calificó la congelación de fondos como "temeraria" e "inhumana", advirtiendo que podría provocar "muerte y pobreza extrema" en comunidades vulnerables.
En respuesta a estas acciones, la Asociación Estadounidense del Servicio Exterior y la Federación Estadounidense de Empleados Gubernamentales presentaron una demanda solicitando una orden de restricción temporal y una medida cautelar preliminar contra la administración, argumentando que las acciones violaban la separación de poderes y otras disposiciones constitucionales.
Al día siguiente, el juez federal Carl Nichols emitió una orden de restricción temporal, pausando el plan de poner a miles de empleados en licencia administrativa y la eliminación acelerada de trabajadores de sus puestos en el extranjero.
El papel de la USAID en Cuba y el mundo
Históricamente, la USAID ha tenido una presencia controvertida en Cuba. El gobierno de la isla ha acusado repetidamente a la agencia de financiar actividades de subversión y de intentar socavar el sistema político cubano mediante el apoyo a medios de comunicación independientes y organizaciones de la sociedad civil.
Sin embargo, la USAID también ha colaborado en esfuerzos humanitarios globales. Un caso notable ocurrió en 2014, cuando médicos cubanos trabajaron en Liberia en un centro de tratamiento del ébola levantado con apoyo de la agencia estadounidense.
A pesar de la retórica del gobierno cubano contra la USAID, profesionales de la salud enviados por La Habana colaboraron con el personal del centro, inaugurado por la entonces presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf. El centro, ubicado en Monrovia, fue uno de los más grandes del país y estaba diseñado para atender entre 200 y 300 pacientes.
De manera similar, en Haití, brigadas médicas cubanas han trabajado en hospitales financiados por la USAID. Un ejemplo de esto es el Hospital Jules Fleury en Nippes, donde profesionales de la salud cubanos han brindado atención en medio de crisis humanitarias y desastres naturales.
Este tipo de colaboración resalta la paradoja en la relación entre la agencia estadounidense y el gobierno cubano: mientras la Habana denuncia la injerencia de la USAID, sus médicos han prestado servicios en instalaciones financiadas por la misma agencia en países necesitados.
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