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La venta de protectores de espejo retrovisor con la bandera cubana en tiendas de Artex ha provocado una ola de indignación y críticas entre cubanos dentro y fuera de la isla.
La polémica surgió a raíz de una publicación en redes sociales de la diseñadora Beatriz Alonso, quien denunció el hecho con una reflexión.
“Desde que me gradué me han pedido muchos diseños sobre la llamada 'imagen Cuba', me he negado, por ejemplo, a ubicar la bandera en un delantal, una prenda que se ensucia, que se llena de grasa, que hay que lavar... ¿Entonces qué es esto?” comentó adjuntando imágenes del producto a la venta.
El artículo, identificado como un “protector de espejo retrovisor”, se comercializa en tiendas de Artex ubicadas en zonas turísticas, según confirmó la propia denunciante. El objeto está claramente orientado al mercado extranjero como souvenir, pero ha sido percibido como una falta de respeto hacia los símbolos patrios cubanos.
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. Numerosos usuarios expresaron su repudio ante lo que consideran un uso denigrante de la bandera nacional.
Algunos calificaron el producto como “terrible y contra la ley promulgada sobre la protección de los símbolos”, mientras que otros señalaron: “Nuestra bandera es para llenarla de gloria, no de churre”.
La indignación creció aún más al recordarse que en Cuba hay personas encarceladas por utilizar la bandera de formas no autorizadas por el régimen, como llevarla sobre los hombros en manifestaciones públicas o envolverse en ella para hacer performances artísticos.
“Así de mal estamos: Los cubanos ni podemos tenerla y el Estado la vende para que la usen de trapito”, criticó un internauta. Otro recordó que: "Después del festín del Capitolio, cualquier cosa se puede esperar".
Varios usuarios pidieron explicaciones a las autoridades del Ministerio de Cultura y su empresa Artex. Les exigieron que se retirara el producto de la venta.
Otros cubanos cuestionaron la falta de control de las instituciones encargadas de velar por el respeto a los símbolos patrios, recordando que existe una ley que prohíbe su uso indebido.
“Como implemento es horrible, pero la inclusión de nuestro principal símbolo patrio en su diseño es denigrante, irrespetuosa, falta de toda ética y sentido nacional”, señaló otra opinión destacada.
La controversia no solo puso en entredicho la gestión de Artex, sino que también expuso la contradicción entre las restricciones impuestas a los ciudadanos y la comercialización estatal de productos que trivializan símbolos nacionales. Hasta el momento, las autoridades no han emitido ningún comentario oficial al respecto.
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