La Embajada de Estados Unidos en Cuba lamentó profundamente la pérdida del niño cubano Damir Ortiz Ramírez, de 10 años, quien murió este sábado a las 5:00 am en el Nicklaus Children's Hospital de Miami, tras una ardua batalla por su vida.
La representación consular expresó "su más sentido pésame” y dijo unirse “al dolor de su familia, amigos y de toda la comunidad que hoy llora su partida”.
“Que su memoria viva siempre", publicaron en la plataforma X.
El mensaje, acompañado de un símbolo de paloma en señal de paz y respeto, fue ampliamente comentado por usuarios cubanos en la plataforma Facebook.
Algunos destacaron el sufrimiento que vivió el niño, describiéndolo como “un guerrero víctima del comunismo” y “una víctima más de nuestra desastrosa situación”.
Otros comentarios expresan solidaridad con la madre del menor, a quien considera también una víctima de las circunstancias. “Dios le dé mucha fuerza a su madre y familiares”, escribió una usuaria, mientras otro pedía ayuda directa para ella: “Por favor, ayuden a esa madre, no permita que regrese, su vida corre peligro, la dictadura mató a su hijo y ella por defender y decir la verdad corre peligro”. Aunque este comentario no esté fundado, es un reflejo del temor latente que se vive en un entorno donde denunciar las carencias puede ser visto como un acto de rebeldía.
La historia de Damir Ortiz es un reflejo de las deficiencias y desafíos del sistema de salud cubano. Diagnosticado inicialmente en Cuba con neurofibromatosis tipo 1 y posteriormente con leucemia de Burkitt, el menor fue sometido a tratamientos agresivos, incluyendo quimioterapia, que, según denuncias de su madre, Eliannis Ramírez, fueron aplicadas de manera incorrecta y sin un diagnóstico certero.
Ante la falta de respuestas y recursos en la isla, Eliannis emprendió una desesperada campaña para trasladar a su hijo a Estados Unidos en busca de atención médica adecuada.
Sin embargo, se enfrentó a innumerables trabas burocráticas impuestas por el Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP), que se negó a emitir la documentación necesaria para obtener una visa humanitaria. La negativa del MINSAP se basaba en la afirmación de que Cuba contaba con los recursos necesarios para tratar a Damir, a pesar de las evidentes carencias y del deterioro progresivo del menor.
La situación de Damir movilizó a la sociedad civil cubana, que, a través de campañas en redes sociales y recaudaciones de fondos, logró financiar un avión ambulancia para trasladarlo a Miami.
El 12 de marzo, tras superar múltiples obstáculos, Damir fue ingresado en el Nicklaus Children's Hospital, donde recibió un diagnóstico diferente al de Cuba, evidenciando los errores cometidos en su país natal.
Aunque en un principio mostró signos de mejoría, su estado se complicó debido a una bacteria extremadamente agresiva que, según informes, contrajo en Cuba. A pesar de los esfuerzos del equipo médico en Miami, Damir falleció este sábado.
Mientras la familia de Damir enfrenta este doloroso momento, la comunidad cubana, tanto en la isla como en el exilio, continúa exigiendo cambios que eviten que tragedias como esta se repitan en el futuro.
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