Una joven cubana ha captado la atención en redes sociales al mostrar en TikTok su libreta de abastecimiento, un documento que durante décadas ha sido el símbolo del racionamiento en la isla, pero que hoy refleja más escasez que garantía.
“Ella está bien forradita porque tenemos que cuidarla como oro, ya que es nuestra salvación cada mes”, explica Brianna, usuaria conocida como @rodriguez20245 en la plataforma, mientras enseña con detalle cada sección del documento. Señala el espacio destinado a los productos cárnicos y comenta con resignación: “Como ven, está vacía”.
La joven detalla que en su tarjeta se registran productos como arroz, azúcar, pan y, en su caso, leche en polvo para su hijo. También muestra la zona donde marcan el gas, aunque admite que muchos productos “no son muchos, pero bueno”, y que a veces ni llegan.
Las redes reaccionan: asombro, empatía y crítica
El video ha generado cientos de comentarios de usuarios dentro y fuera de Cuba, muchos de ellos desde países como España, Venezuela y Honduras, que expresan empatía ante la precariedad mostrada. “Uno se queja donde vive y mira esto”, comenta una seguidora. Otro usuario pregunta si los productos se regalan, a lo que Brianna responde: “Los venden”.
También hubo críticas al gobierno cubano: “65 años en la misma situación y ellos con unas barrigas que revientan”, escribió otra internauta. Varios usuarios agradecieron la claridad del video, mientras otros compartieron su incredulidad ante un sistema que sigue vigente tras más de seis décadas.
Un sistema en crisis: el propio gobierno lo admite
El testimonio de Brianna no es aislado. En marzo de 2025, el gobierno cubano admitió públicamente la crisis en la libreta de racionamiento. La ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, reconoció una caída en las ventas normadas y la incapacidad del Estado para garantizar productos básicos como arroz, leche, café y huevos.
La estrategia oficial se limita a “perfeccionar la gestión” y reducir los subsidios, lo que anticipa nuevos aumentos de precios y menos alimentos disponibles para la población, que ya acude forzosamente al mercado privado.
“Todo eso son bichos”: productos en mal estado
La crisis no es solo de cantidad, sino también de calidad. En febrero, la usuaria AZÚCAR DE CUBA denunció en TikTok que el arroz entregado en su bodega estaba infestado de gorgojos. “Todo eso son bichos”, dijo mientras mostraba los insectos entre los granos.
El crítico de arte Jorge de Mello también reveló que recibió arroz en mal estado procedente de una donación, y que tuvo que desecharlo para evitar que contaminara otros alimentos en su hogar.
Retrasos de meses en la entrega
La escasez también se traduce en demoras. En Villa Clara, el gobierno prometió entregar 17 libras de arroz por consumidor con tres meses de atraso. Las entregas correspondían a diciembre, enero y febrero, pero muchas familias solo habían recibido 10 libras a mediados de marzo.
Aunque se anunciaron dos libras gratuitas por tratarse de donaciones, la mayoría de los cubanos considera que estas medidas no resuelven una crisis que es estructural y sostenida.
Bodegas vacías, estructuras obsoletas
Otro video viral compartido por la tiktokera Sheyla (@sheyreyes03) mostró una bodega adaptada a partir de un apartamento, con estanterías vacías y una vieja pesa oxidada. “Ahora vendieron el arroz de hace tres meses”, dice, mientras muestra la cola formada por vecinos.
“Esta libreta de abastecimiento en cualquier momento la podemos tirar”, lamenta, al constatar que ya casi no se distribuye nada. El primer ministro, Manuel Marrero, anunció en diciembre de 2024 que la libreta desaparecerá progresivamente, asegurando que es “un camino sin marcha atrás”.
Tres meses sin sal para medio millón de cubanos
En la provincia de Artemisa, más de 450,000 personas llevaban tres meses sin recibir sal en sus bodegas. Así lo confirmó el coordinador del programa de distribución, Joan Molina Blanco, durante una transmisión del Noticiero Nacional de Televisión.
“Estamos en espera”, dijo, sin ofrecer una fecha concreta. La falta de sal, un producto básico e insustituible, evidencia que la libreta ya no cumple su propósito de garantizar un mínimo alimentario.
Una libreta que sobrevive más por costumbre que por eficacia
El video de Brianna resume, con sencillez y honestidad, lo que millones de cubanos experimentan cada mes: una libreta cuidadosamente conservada que representa más el recuerdo de un derecho que una garantía real. “Tengo también guardada la vieja, por si llega algún producto pendiente del año pasado”, dice, en una frase que encierra el deterioro institucional y la esperanza que se resiste a desaparecer.
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