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Los negocios del sur de la Florida comienzan a sentir los efectos de la nueva política comercial de la administración del presidente Donald Trump.
A partir de este mes, entró en vigor un arancel base del 10% a todas las importaciones, una medida que ya provoca tensiones en sectores como la construcción, el comercio minorista y la logística.
Uno de los afectados es Christian Bello, propietario de la empresa Roofing Nation LLC, con sede en Hialeah Gardens. Su testimonio en declaraciones a Telemundo 51 reveló el alcance del problema.
Bello calcula en su negocio una pérdida proyectada del 40% a corto plazo y reconoce que no hay forma de esquivar los aumentos.
"Las compañías que hacemos lo mismo… todos importamos desde China", aseguró tras haber revisado los costos de materiales esenciales como clavos, chapas de asfalto y otros insumos de construcción.
El empresario, sin embargo, cree que sigue siendo más rentable seguir comprándole a ellos que crear una compañía que produzca en Estados Unidos los productos. "Aquí es muy caro. Esa es la realidad… sigue siendo muy caro", comentó con resignación.
Lo peor es que los aranceles para China escalaron en las últimas horas al 104 %, según dio a conocer el presidente Trump, así que el cálculo se complica todavía más.
China: proveedor clave para Florida
Según un informe del Puerto de Miami, publicado en 2024 con datos de 2023, China es el principal origen de los productos importados a al sur de Florida, con un volumen que alcanza los 4,500 millones de dólares. E
sto convierte al país asiático en un socio comercial clave para numerosos negocios locales que ahora se enfrentan a un escenario incierto.
El impacto no se limita a un solo sector, y así lo advierte el economista Daniel Di Martino, quien analiza los efectos de esta política desde una perspectiva macroeconómica:
"Estos no son aranceles en un solo producto sino en todos. Van a costar más y los consumidores tendrán menos dinero. Al final, la economía se va a achicar", explicó.
Preocupaciones en Washington
Desde la capital estadounidense, el nuevo Secretario del Tesoro, Scott Bessent, intentó calmar los temores a una recesión durante el fin de semana, al asegurar que "no tiene que haber una recesión".
Sin embargo, el nerviosismo no desaparece entre empresarios, analistas y consumidores.
Funcionarios de la Casa Blanca confirmaron que unos 70 países han solicitado renegociar los términos comerciales, lo que indica la magnitud del impacto internacional de esta medida.
Resistencia en medio de la tormenta
Mientras tanto, empresarios como Christian Bello intentan resistir.
"Tengo seis meses para sobrevivir los rigores de esta política económica", dice.
Pero el horizonte es complejo. Aumentos sostenidos en los precios, dependencia de proveedores internacionales y la dificultad de fabricar localmente plantean un desafío estructural para las pequeñas y medianas empresas del sur de Florida.
El nuevo panorama comercial no solo pone en jaque a los negocios que dependen de importaciones baratas, sino que también abre interrogantes sobre el futuro de la economía estadounidense.
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