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En un intento por “humanizar” los futuros represores del régimen, el Ministerio del Interior (MININT) de Cuba organizó esta semana un festival de "confraternización" entre cadetes, en homenaje al aniversario 63 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y al 64 del intento fallido de invasión en Playa Girón, uno de los pilares simbólicos del gobierno.
Según una publicación del propio MININT en Facebook, las actividades se desarrollaron en el Instituto Superior del Ministerio del Interior, en La Habana, así como en sus facultades regionales de Villa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba.
Bajo el lema “Todo por la victoria”, las actividades incluyeron intercambios con altos mandos y sesiones de adoctrinamiento político.
Los futuros agentes del aparato represivo del Estado fueron “capacitados” por los mismos órganos donde ejercerán funciones una vez graduados.
Las jornadas sirvieron también para fortalecer la narrativa de unidad y continuidad que impulsa el régimen, en medio de una creciente desafección social, marcada por la crisis económica, el éxodo juvenil y la falta de libertades.
En escenarios como el Memorial de la Denuncia y unidades de Tropas Guardafronteras y el Cuerpo de Bomberos, los organizadores promovieron simbólicamente “el abrazo por el futuro y la defensa del presente”, en alusión al papel que jugarán estos jóvenes en el sostenimiento del sistema.
Como parte del programa, los cadetes participaron este miércoles en actividades recreativas, culturales y deportivas en el recinto “Cristino Naranjo”, en La Habana, en una jornada que mezcló entrenamiento físico con propaganda ideológica.
El perfil oficial del MININT presentó el evento como un espacio para “profundizar el sentido de pertenencia” de los cadetes al sistema, en un contexto donde los sectores más jóvenes se alejan cada vez más del discurso oficial.
En los últimos meses, el régimen cubano ha intensificado su campaña propagandística para humanizar la imagen de los futuros represores del sistema, mediante actividades aparentemente cívicas, educativas y deportivas organizadas por el MININT.
Una muestra clara de esta operación de imagen fue la celebración de un torneo de fútbol entre estructuras represivas del MININT, como la Contrainteligencia, la Policía Nacional Revolucionaria y el Cuerpo de Bomberos.
Mientras reprimen manifestaciones pacíficas y vigilan a opositores, estos mismos agentes fueron retratados en las redes sociales oficiales disfrutando de juegos y camaradería en un evento conmemorativo, reforzando el contraste entre su rol represivo y la imagen que el régimen intenta promover.
Simultáneamente, el MININT organizó un festival vocacional en una escuela de La Habana, presentado como una jornada educativa y recreativa para niños y adolescentes.
En realidad, la actividad formó parte de una operación de reclutamiento ideológico, disfrazada de orientación profesional, en la que se expusieron técnicas policiales, se ofrecieron charlas sobre seguridad y se distribuyeron materiales propagandísticos.
La intención fue clara: fomentar desde edades tempranas el vínculo con los aparatos de control del Estado.
En esa misma línea, se divulgó ampliamente el gesto de dos cadetes que devolvieron una mochila extraviada con miles de euros y dólares.
La historia fue utilizada como ejemplo de formación cívica y ética dentro del sistema militar, ocultando las múltiples denuncias por abusos y violencia que pesan sobre esas mismas instituciones.
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