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Activistas y defensores de los derechos de los animales en Cuba han denunciado públicamente un nuevo caso de extrema crueldad animal que, según alegan, lleva tiempo ocurriendo en Cienfuegos sin respuesta efectiva de las autoridades.
La activista Yenney Caballero denunció el hecho a través de su perfil de Facebook, donde identificó al presunto responsable como Yordenis Miguel Torre, residente en el reparto La Juanita, asegurando que este hombre ha cometido reiterados actos de abuso sexual, maltrato y asesinato de animales dentro de un cuarto ubicado en el fondo de su vivienda.
Caballero explicó que esta sería la segunda vez que se presenta una denuncia formal por los canales correspondientes, pero que hasta el momento no se ha actuado con la contundencia necesaria.
Señaló además que el acusado genera temor entre los vecinos y su propia familia, ya que presuntamente camina armado con un machete.
“Es una película de terror lo que viven los vecinos aledaños. Los gritos de dolor que emiten los animales y el hedor de los cuerpos en descomposición tienen a todos muy mal”, escribió la activista, quien exigió justicia y pidió que se valore su posible ingreso en un centro psiquiátrico, en caso de confirmarse trastornos mentales.
El caso ha reactivado el reclamo de los animalistas cubanos, que exigen mayor protección legal y acción institucional ante este tipo de hechos.
“No vamos a soportar más que sigan muriendo seres vivos en manos de este asesino”, expresó Caballero.
En una actualización del caso, la usuaria identificada como Rosa Martínez compartió este domingo un mensaje en su perfil de Facebook, en el que advierte que el acusado representa un peligro no solo para los animales, sino también para la comunidad.
Según afirmó, vecinos y personas comprometidas con la causa han decidido vigilar sus movimientos y exigen responsabilidad también a los familiares del implicado, a quienes acusa de ser cómplices por su inacción pese a conocer los hechos desde 2022.
Martínez asegura que el hombre actúa con violencia, anda armado y ha cometido actos reiterados de abuso y abandono contra animales, especialmente hembras, que son secuestradas, maltratadas y dejadas sin alimentación ni cuidados.
La activista denunció además que en los alrededores de la vivienda se percibe mal olor y la presencia de aves carroñeras, lo que indica la gravedad de la situación.
"Hoy fue una perrita, mañana puede ser un niño o una joven", alertó en su mensaje, en el que llamó a la población a mantenerse vigilante, a denunciar y a no permitir que el caso quede impune.
Asegura que el seguimiento continuará hasta que el acusado enfrente la justicia.
En una publicación más reciente, Martínez aseguró que el acusado habría salido en la noche del sábado con una mochila en la que, según testigos, se movía lo que parecía ser un animal.
Detalló que el individuo fue visto con un pulóver con gorro y fue alertado por personas que lo vigilan.
Martínez criticó duramente la falta de acción de las autoridades, a las que acusa de tolerancia e inacción ante un caso que, según dijo, pone en peligro no solo a los animales, sino también a personas vulnerables, incluida su propia familia: “Vecinos, cuidado. Mañana puede ser su hija, nieta o sobrina la víctima, porque este es un maniático”, advirtió.
En Cuba, los casos de crueldad animal no solo se repiten con alarmante frecuencia, sino que además evidencian una impunidad sostenida por la inacción institucional.
La denuncia contra un hombre en Cienfuegos por abuso sexual y asesinato de animales no es un hecho aislado, sino parte de una cadena de episodios violentos que han sido expuestos sin que las autoridades actúen con la firmeza requerida.
En La Habana, defensores de los animales denunciaron la venta ilegal de un aura tiñosa herida, que fue ofrecida por redes sociales mientras agonizaba, sin que hasta ahora se conozcan medidas legales contra los responsables.
Otro hecho que generó indignación fue el hallazgo de un perro brutalmente apaleado en un basurero del municipio Cerro, cuya imagen fue compartida por activistas animalistas para visibilizar la crudeza de la agresión.
La organización que divulgó la denuncia advirtió sobre la ausencia total de protección legal y el vacío institucional para enfrentar estos actos de violencia.
A ello se suma la muerte de una lechuza rescatada tras haber sido puesta en venta por un particular. A pesar del esfuerzo de voluntarios que intentaron salvarla, el ave no sobrevivió debido al deterioro provocado por sus captores.
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