La madre cubana identificada como @anita.cubanita64 en TikTok se ha vuelto viral en las últimas horas tras compartir un video en el que documenta con crudeza —y también con dignidad— cómo transcurre un día común en su hogar sin electricidad ni agua.
“Estuvimos toda la noche sin corriente desde las 9 de la noche, y no la pusieron más. Todo el puré de Alan se me echó a perder”, lamenta en el video, mientras muestra la cocina completamente desordenada por la falta de recursos y alimentos descongelados tras horas sin refrigeración. La escena es tan doméstica como devastadora: comida echada a perder, envases vacíos, un refrigerador con mal olor y un niño pequeño que aún necesita ser alimentado a base de puré casero.
A pesar de todo, la madre se sobrepone: reacomoda la cocina, hierve viandas con carbón, improvisa recetas, y celebra incluso una simple taza de café. “El café en Cuba es fuertísimo, por eso tomamos poquito”, dice, tratando de mantener el buen ánimo. "Me di un baño que hacía 68 años que no me he bañado", bromea, mientras se ríe de sí misma por las hormigas que la atacaron al ducharse con esponja.
El video desató una oleada de reacciones: desde consejos domésticos para conservar alimentos o alejar mosquitos, hasta palabras de aliento desde Puerto Rico, Venezuela, México y otros países donde muchas madres aseguran vivir o haber vivido situaciones similares. También hubo críticas de algunos usuarios que pusieron en duda la autenticidad del testimonio, sugiriendo intereses ocultos tras el video. Otros, sin embargo, defendieron su autenticidad y resaltaron su resiliencia.
Un drama que se repite a diario
El testimonio de Anita se suma a una serie de videos publicados por otras madres cubanas que, desde la cotidianidad de sus hogares, han decidido mostrar en redes sociales la dureza de vivir sin servicios básicos.
En un video anterior, compartido en marzo, la misma usuaria relató cómo vivió tras más de 48 horas sin electricidad: “Todo fue en carbón”, explicó, mientras cocinaba en condiciones precarias y dependía de una vecina con planta eléctrica para cargar su teléfono móvil.
Otro caso reciente fue el de @lizzmaria.la.cuba, quien mostró cómo empezaba su día sin electricidad ni agua, preparando café sobre brasas de carbón mientras su hijo dormía con un ventilador recargable. “Así es despertarse viviendo en Cuba, mis amores”, dijo con ternura, en un video que no buscaba conmover, pero terminó conmoviendo.
Igualmente conmovedor fue el caso difundido por el periodista Mario J. Pentón, donde una madre no pudo explicarle a su hijo por qué no había corriente ni leche en casa. El niño, entre lágrimas, preguntaba por qué el gobernante Miguel Díaz-Canel “quitaba la corriente”. La historia completa fue recogida en esta nota, que se convirtió en símbolo del dolor compartido de muchas familias cubanas.
Cuba, entre la escasez y la resistencia doméstica
A través de estos testimonios, cada vez más frecuentes en redes sociales, las mujeres cubanas —y especialmente las madres— están documentando una realidad que va más allá de las estadísticas oficiales: los apagones que arruinan la comida, la falta de agua para asearse o cocinar, los niños que no pueden dormir por el calor y los mosquitos.
Los videos no solo revelan la precariedad, sino también la creatividad, la solidaridad vecinal y el esfuerzo por mantener algo de normalidad. Pero también expresan una rabia contenida, un agotamiento físico y emocional que no siempre encuentra espacio en los medios estatales.
A pesar del humor que muchas de estas madres incorporan en sus videos, el trasfondo es alarmante. La infancia en Cuba está siendo marcada por la escasez. Y como expresó una comentarista: “Los niños no tienen ideología, solo tienen necesidades. Y se están muriendo de cansancio y tristeza”.
Estos videos son, en definitiva, un grito silencioso que atraviesa la censura, el miedo y el cansancio. No se trata solo de apagones. Se trata de la dignidad de vivir y resistir, incluso cuando parece que no queda nada más por perder.
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