Transporte intermunicipal en Las Tunas: Viaje a la deriva entre colas, tarifas abusivas y falta de combustible

Moverse de un municipio a otro en Las Tunas es una carrera de obstáculos. La escasez de combustible, la falta de piezas y la improvisación estructural han convertido el transporte intermunicipal en una odisea diaria para estudiantes, trabajadores y pobladores.



Una crisis añeja, con desgaste acumulado y soluciones que parecen siempre llegar tarde… o nunca © Tiempo21/Ángel Luis
Una crisis añeja, con desgaste acumulado y soluciones que parecen siempre llegar tarde… o nunca Foto © Tiempo21/Ángel Luis

Vídeos relacionados:

Este artículo es de hace 1 año

Ni estrategias, ni guaguas arrendadas, ni discursos oficiales han logrado mejorar el transporte intermunicipal en Las Tunas, donde la gente sigue tirada en las terminales, los estudiantes pierden clases, los trabajadores llegan tarde y los precios continúan subiendo sin freno.

Así lo confirma el testimonio de Leagna Talía, estudiante universitaria, quien lleva tres años enfrentándose a un calvario para viajar desde Amancio, en el sur de la provincia oriental, hasta la Universidad de Ciencias Médicas en la capital del territorio.

Ha perdido equipajes y tiempo, y depende de una guagua estatal que sólo sale los lunes, a las 12:00 del día, compartida entre estudiantes de dos universidades, profesores y otros pobladores, si queda espacio. El retorno, los viernes por la tarde, sigue la misma lógica.

“La crítica situación con el transporte en suelo tunero es una historia de muchas partes… Para algunos, dependiendo de cómo les vaya el día, consideran que no está tan mal, otros hablan de tragedia; y para las autoridades de este sector resulta, con frecuencia, un rompecabezas muy difícil de armar”, reflejó el periódico oficial 26.

De acuerdo con la Empresa Provincial de Transporte de Pasajeros y Cargas Generales (Cardinal), en 2024 apenas recibió poco más de un tercio del combustible indispensable para cumplir su misión: 368,000 litros de 1,038,000 litros necesarios. La reducción en otros suministros básicos, como aceite, ha encarecido aún más el mantenimiento porque los vehículos, ya envejecidos, demandan mucho más.

El delegado del sector en el territorio, Reynaldo Reyes Silva, explicó que a partir del combustible disponible en cada municipio debe salir un ómnibus hacia la ciudad capital en la mañana y regresar en la tarde. Pero este esquema depende más del milagro que de la planificación.

La “responsabilidad depende de las decisiones de los Consejos de la Administración de las demarcaciones. Desde la provincia se realizan las gestiones para suministrar algún porciento de carburante”, subrayó el funcionario.

Dijo además que “el único municipio tunero que garantiza un porciento de combustible para los arrendados es el cabecera. Con ellos hay que tener en cuenta que los fines de semana tienen otras planificaciones, es decir, no deben cumplir con ningún horario o ruta”.

Ómnibus arrendados, camiones particulares, guaguas estatales, precios dispares y horarios cambiantes completan el rompecabezas. En Jobabo y Manatí, dos de las rutas críticas identificadas, hay días en los que los funcionarios de transporte deben enviar guaguas a las 7:00 p.m. para mover a la multitud varada.

Reyes aseguró que “en la transportación de escolares, los choferes tienen la indicación de cargar en las terminales cuando van de retorno, con la tarifa establecida por kilómetros”. Pero en la práctica, según los testimonios recogidos por 26, los precios oscilan entre los 50.00 y 200.00 pesos, dependiendo del vehículo y del destino. La falta de control ha llevado incluso a sancionar a transportistas arrendados por violaciones de tarifas, como en el caso de Amancio.

En Puerto Padre la situación parece algo mejor, con una frecuencia más regular de guaguas. Pero el balance general es preocupante: escasez de medios de transporte, horarios inciertos, sistemas de control débiles y una dependencia absoluta del combustible.

Vladimir Téllez Pérez, director de operaciones de Cardinal, no maquilla la realidad: sin carburante es imposible cumplir con lo que demanda la población. A eso se suma la informalidad de los transportistas privados, quienes, dijo, “pueden salir y regresar a la hora que determinen. A diferencia de los arrendados, que sí deben cumplir con su objeto social”.

La situación en la terminal ferroviaria del municipio cabecera refleja el mismo patrón: mejoras temporales, pero sin garantía de estabilidad. Según Edelso Ayala Rosales, expedidor de tráfico, se ha pasado de una “crisis total” a una mejoría, pero con la amenaza permanente del desabastecimiento.

El transporte intermunicipal en Las Tunas es un sistema remendado, sostenido por la voluntad de choferes y gestores locales. Mientras no haya recursos suficientes ni voluntad real de cambio estructural, seguirá siendo, como hasta ahora, “la historia de nunca acabar”.

A nivel nacional, más de la mitad de las rutas provinciales llegaron a estar paralizadas el año pasado, debido a la falta de combustible y piezas de repuesto. Esta situación ha llevado a que muchos cubanos dependan de medios de transporte alternativos, como bicicletas eléctricas, para sus desplazamientos diarios.

En La Habana, por ejemplo, la crisis del transporte público está en un punto crítico desde hace años, con rutas canceladas, vehículos fuera de servicio y una población cada vez más frustrada, que enfrenta largas esperas y medios de transportes abarrotados, debido a la falta de soluciones concretas.

Ante la escasez de transporte público, el gobierno de Guantánamo decidió años atrás arrendar viejos ómnibus a trabajadores por cuenta propia, para que se encargaran de resolver los problemas técnicos y roturas de los vehículos, pero esta alternativa no resolvió el problema, y la crisis persiste.

Recientemente la prensa oficialista reconoció que obtener un boleto para salir de Sancti Spíritus se ha convertido en una odisea marcada por colas interminables, aplicaciones ineficientes y un sistema donde el soborno es más efectivo que la legalidad.

Desde 2021 el gobierno puso en funcionamiento los ferrobuses ante la escasez de transporte que afecta en mayor medida a los residentes en zonas rurales del país, obligados muchas veces a tomar vehículos inseguros o demasiado lentos, como carretas.

Sin embargo, mientras la población se enfrenta a un vía crucis eterno cuando debe transportarse, a inicios de enero, llegaron a Cuba nuevos ómnibus para el turismo con comodidades como aire acondicionado, asientos reclinables y baños, en un empeño del gobierno por elevar los estándares del transporte turístico.

COMENTAR

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.

Sigue leyendo

Sigue bajando para leer más noticias.

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada