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El economista Pedro Monreal criticó la “opacidad estadística sobre la pobreza” del oficialismo cubano que entorpece la ayuda de organizaciones internacionales en la isla.
“La opacidad estadística sobre la pobreza es un pilar del relato oficial en Cuba. La ausencia de datos no solamente campea a nivel nacional. También menoscaba la misión de organizaciones internacionales de las que Cuba es miembro, como CEPAL”, escribió Monreal en un hilo de X.
Monreal se refirió al informe “Nota metodológica: Indicadores en CEPALSTAT estimados a partir del Banco de Datos de Encuestas de Hogares (BADEHOG)”, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la ONU.
“Cuba brilla por su ausencia” en este informe “que permite generar indicadores socioeconómicos comparables entre países, especialmente acerca de la pobreza”.
“En Cuba se captan datos mediante la Encuesta Nacional sobre la Situación Económica de los Hogares (ESEH). Parece que la última se realizó a finales de 2022. Se anunció oficialmente, pero sus resultados nunca fueron publicados, y parece que tampoco fueron comunicados a CEPAL”, dijo el economista.
Monreal criticó la “deshonestidad estadística” del “discurso oficial de esconder la cabeza como el avestruz, acompañado por la perorata sobre la asistencia social a los vulnerables”
Para el especialista “la ‘continuidad’ del empobrecimiento masivo resulta “un fenómeno sobresaliente de la Cuba actual”, minimizado por las autoridades.
Pobreza en Cuba
El pasado año, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) asegurba en un informe que “el 89% de las familias cubanas sufren pobreza extrema”
Uno de sus datos más significativos es el que resalta que “7 de cada 10 cubanos han dejado de desayunar, almorzar o comer, debido a la falta de dinero o la escasez de alimentos”.
En 2023, además, Cuba fue catalogado como el país con la economía más miserable del mundo, según el Índice Anual elaborado por el economista estadounidense Steve H. Hanke, profesor de la Universidad Johns Hopkins.
Al punto, que el propio régimen se ha visto obligado a reconocer la miseria en que vive su población.
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