Un cubano se ha vuelto viral en TikTok tras contar su experiencia trabajando con personas de Honduras, cuya forma de comunicarse, llena de insultos que no ofenden, lo dejó completamente descolocado.
"Cuando tú trabajas con ellos, se pasan el día entero diciéndose cosas... ¡y no les importa!", dice al inicio del video, grabado dentro de un camión y publicado en su cuenta @yuniordiaz3015. Lo que para un cubano sería motivo de una bronca o el fin de una amistad, en este otro contexto cultural es simplemente parte del relajo diario.
Según su relato, es común escuchar frases como “maje, cara de p…”, “cerote”, o “váyase a la v…” entre compañeros de trabajo, sin que nadie se lo tome a pecho. Al contrario, después de ese intercambio, asegura que “se montan en el carro y son felices”, hablando de fútbol, comida, iguanas o lo que sea.
“Papi, tú le dices eso a un cubano y no te habla más por el resto del año”, comenta entre risas. “En eso sí se la doy completa, porque ellos no cogen las cosas personales”.
El video, que ya supera las 165,500 visualizaciones, ha generado más de 7,800 comentarios y 11,000 veces ha sido guardado por usuarios. Aunque muchos lo han tomado con humor y reconocimiento, también se ha abierto un debate entre quienes se sintieron identificados y quienes pidieron no generalizar.
“El que se enoja pierde”, escribió un usuario, rescatando un dicho popular del país aludido. Otro comentó: “Cubano, ya estás aprendiendo el caliche”, en alusión a la jerga que el protagonista ha empezado a adoptar. También hubo quien aclaró: “Te pasas, yo soy de allá y no me expreso así, así que no generalices”.
Pese a las diferencias, el video dejó en claro cómo el choque cultural puede ser tan desconcertante como divertido, especialmente cuando se trata del lenguaje informal y las bromas entre amigos o colegas.
Para muchos cubanos, acostumbrados a códigos de respeto más estrictos en la convivencia diaria, este tipo de interacción resulta impensable. Pero, como demostró el video, también puede ser una oportunidad para descubrir cómo, en otros contextos, el insulto no siempre es sinónimo de ofensa.
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