Elon Musk lanzó una dura crítica contra el borrador del plan fiscal y presupuestario impulsado por el presidente Donald Trump y que fue sometido a revisión por el Senado.
El magnate tecnológico advirtió que la versión más reciente del texto, conocido como el "gran y hermoso proyecto de ley", destruirá millones de empleos en Estados Unidos y provocará "un inmenso daño estratégico al país".
"Le regala dinero a las industrias del pasado mientras daña severamente las industrias del futuro", escribió Musk el sábado en X, donde compartió un análisis del profesor Jesse Jenkins, experto en energía de la Universidad de Princeton.
El académico alertó que el proyecto aumentará los costos de la energía, eliminará cientos de miles de millones de dólares en nuevas inversiones en energía y manufactura, aumentará la contaminación y limitará la capacidad para competir con China en inteligencia artificial.
"Absolutamente loco y destructivo", sentenció Musk.
Sus declaraciones reafirman las advertencias que hizo a principios de junio, cuando calificó el plan de Trump como una "abominación repugnante" y señaló que su aprobación en la Cámara de Representantes el 22 de mayo fue "un error colosal".
El Senado finalmente aprobó el sábado abrir el debate formal sobre el polémico presupuesto del presidente, el cual contempla ampliar los recortes fiscales implementados durante su primer mandato, aumentar el gasto militar y reforzar el control migratorio.
Todo ello acompañado de recortes a programas sociales como Medicaid y los cupones de alimentos.
La Oficina Presupuestaria del Congreso, un organismo independiente, estima que la ley elevaría la deuda nacional en 2,4 billones de dólares en los próximos 10 años.
Trump busca aprobarla antes del 4 de julio, Día de la Independencia, para firmarla ese día como una victoria política clave antes de las elecciones legislativas de 2026.
Antecedentes: una ruptura política entre aliados
La crítica de Musk no es un hecho aislado, sino el capítulo más reciente de una ruptura pública entre Trump y quien fuera uno de sus aliados más influyentes.
Durante meses, ambos mantuvieron una relación estratégica marcada por colaboración y apoyo mutuo, que se ha deteriorado de forma acelerada en las últimas semanas.
El punto de quiebre llegó con la salida de Musk del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una oficina creada por Trump.
Aunque el fin del vínculo se presentó como el término de un contrato temporal, las tensiones emergieron cuando Musk calificó el nuevo plan fiscal de Trump como una "abominación repugnante", asegurando que destruía los avances que había logrado en eficiencia gubernamental.
En respuesta, Trump recurrió a su red social Truth Social para descalificar a Musk, diciendo que "se volvió loco" tras perder su mandato de vehículos eléctricos, y amenazó con cancelar todos los contratos federales que tienen las empresas del magnate, incluidas Tesla y SpaceX. Incluso afirmó que él mismo había pedido la salida de Musk del gobierno.
La escalada continuó cuando Musk pidió abiertamente un “impeachment” contra Trump, afirmando que no se podía operar "con un Gobierno que actúa por venganza personal".
Musk también insinuó vínculos de Trump con el escándalo Epstein, una acusación que luego eliminó, aunque insistió en que "la verdad saldrá a la luz". Trump respondió calificando las afirmaciones de "noticias viejas" y tildó al empresario de "irrespetuoso".
El conflicto ha tenido repercusiones económicas. Las acciones de Tesla se desplomaron más del 8 % en un solo día tras los ataques cruzados, reflejo del nerviosismo de los mercados por la posible pérdida de contratos y subsidios claves.
Por otro lado, Musk aseguró que sin su apoyo financiero y mediático, Trump habría perdido las elecciones de 2024.
Recordó haber donado 250 millones de dólares a su campaña, pero aclaró que en el futuro respaldará solo a candidatos que defiendan "principios económicos sólidos, no lealtades partidistas".
El mandatario, por su parte, amenazó a Musk con "graves consecuencias" si decide respaldar a candidatos demócratas en los comicios legislativos de 2026.
En medio de este enfrentamiento, el presidente del Senado, JD Vance, ha intentado bajar el tono de la disputa, calificando a Musk como "un tipo emocional" y sugiriendo que la tensión podría disiparse. Sin embargo, el distanciamiento entre ambos millonarios parece definitivo.
La relación, que apenas en mayo fue celebrada públicamente con ceremonias y elogios mutuos, hoy se ha transformado en una batalla abierta con implicaciones políticas, económicas y tecnológicas para el país.
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