Por qué los abakuás no se rebelan contra el régimen cubano: Emilio Frías lo explica

"Los abakuás no son Batman. Si un abakuá sale a protestar, le van a hacer lo mismo que le hicieron a todos, sean abakuás o no", dijo el músico.



Emilio Frías Foto © Facebook / Emilio Frías

Este artículo es de hace 1 año

El músico cubano Emilio Frías, miembro activo de la sociedad secreta Abakuá, ofreció una sincera y reveladora explicación sobre por qué los miembros de esta antigua hermandad masculina no se han levantado contra el régimen castrista.

En una conversación con la actriz Claudia Valdés, Frías abordó un tema que ha generado no pocos cuestionamientos en la diáspora cubana y dentro de la Isla: ¿por qué los abakuás, conocidos por su fuerte código de hermandad y honor, no se rebelan abiertamente contra el régimen?

"Los abakuás no somos superhéroes", afirmó.

El líder de la agrupación El Niño y La Verdad desmontó la noción de que esta sociedad religiosa -cuyas raíces se remontan a las tradiciones africanas traídas a Cuba por esclavos del Calabar- tenga algún deber político o revolucionario en el contexto actual.

"No es una cuestión de los abakuás, de los babalawos o de los cristianos, es una cuestión de todos. Porque cuando salgan los abakuás, ¿cuántos son, 100? A los 100 los metemos presos. Y lo que va a haber son 100 abakuás presos, y todo el mundo afuera diciendo: '¿Viste lo que hicieron los abakuás?' Pero no pasó nada", detalló.

Religión, no política

Frías insistió en que los abakuás no se definen por un rol político, sino por una forma de vida basada en la lealtad, el respeto, la disciplina y la protección de los suyos.

"Nuestra religión no tiene que ver con política. Tiene que ver con los conceptos básicos del hombre, y el hombre debe proteger a su familia. Esa es la base fundamental de un hombre, más allá -desgraciadamente- de su patria o de su país", aseguró.

En ese sentido, el artista subrayó que cada individuo, sea o no abakuá, debe tomar conciencia de la realidad del país según su propio razonamiento moral. "Esos sentimientos de patriotismo, de independencia, nacen en personas, sean abakuás o no", expresó.

Frías también lamentó los juicios y exigencias que pesan sobre los miembros de esta hermandad.

"Muchas personas son hirientes con eso. Dicen: 'Mira que hay abakuás y nadie hace na'”, dijo. “Pero son abakuás, no son Batman. Si un abakuá sale a protestar, le van a hacer lo mismo que le hicieron a todos, sea abakuá o no”.

La fuerza de los códigos

Para Frías, ser abakuá no es una condición que otorgue privilegios ni poderes sobrenaturales.

"El abakuá no te da una coraza ni poderes. El abakuá es una conducta de vida que tienes que asumir con respeto y llevar los códigos", explicó.

Añadió que, si esos códigos impulsan al individuo a actuar ante una injusticia, eso es admirable, pero no una obligación colectiva.

"Si esos códigos te llevan a tener un raciocinio de que tú no puedes permitir lo que está sucediendo en tu país, tú eres una linda persona que además, eres abakuá", concluyó.

Reivindicando a los ñáñigos

Esta no es la primera vez que Emilio Frías se pronuncia públicamente para romper estigmas en torno a los abakuás, también conocidos como ñáñigos.

En enero de este año, publicó una reflexión en sus redes sociales donde desmintió varios prejuicios que asocian erróneamente a esta hermandad con violencia o marginalidad.

"Ser abakuá no es ser un problemático ni conflictivo, no es andar armado, ni demostrando ventaja ante otros hombres", escribió. "Ser abakuá es ser un hombre íntegro ante la sociedad, buen padre, buen hijo, buen ecobio, y hasta buen enemigo".

El músico recordó que desde joven ha estado vinculado a esta tradición ancestral, frecuentando reuniones religiosas en barrios de fuerte tradición ñáñiga como Los Pocitos, Pogolotti, Regla y Guanabacoa, entre otros.

"Nacido en esta cultura mal vista por muchos y amada y respetada por otros, recorrí casi todos los plantes de Cuba", señaló.

En sus palabras, la verdadera esencia de un abakuá radica en su comportamiento ético: "Ser abakuá no es un título que se puede colgar en una pared... abakuá es hombres libres y de buenas costumbres, un ejemplo de hombría ante la sociedad".

Entre la lealtad y la supervivencia

Las declaraciones de Emilio Frías abren una ventana honesta a las tensiones que viven los miembros de esta sociedad secreta frente a las expectativas sociales, tanto dentro como fuera de Cuba.

En un contexto en el que se exige cada vez más posicionamiento político a figuras públicas y religiosas, Frías aboga por una comprensión más profunda del dilema existencial que enfrentan muchos cubanos: ¿Cómo balancear el deber con la patria sin poner en peligro a la familia?

Con un discurso directo, el cantante pone sobre la mesa una realidad incómoda: en una dictadura, el valor individual puede ser admirable, pero pocas veces suficiente.

Su llamado, en definitiva, no es al silencio, sino al entendimiento.

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