
Ladrones de ganado provocaron la muerte de varias reses tras intentar huir en un tren con los animales robados, en un insólito suceso ocurrido en el municipio de Majibacoa, provincia de Las Tunas.
Según informó el perfil oficialista “Claridad Tunera” este sábado, el incidente derivó además en un accidente ferroviario, luego de que los delincuentes utilizaran la vía del ferrocarril como ruta de escape.
El hecho tuvo lugar en la localidad de El Tablón, donde fueron sustraídas varias cabezas de ganado pertenecientes a un campesino de la zona.
Tras una denuncia popular y la intervención de las autoridades locales, se esclareció el robo y se logró capturar a tres de los implicados cuando se disponían a desmembrar a los animales muertos durante el accidente.
La policía del régimen recuperó cuatro animales con vida, aunque una yunta de bueyes de trabajo aún permanece desaparecida.
Uno de los detenidos fue identificado como la persona que se encargó de trasladar específicamente los bueyes robados.
El inusual accidente, en el que los animales fueron arrollados por el tren durante la fallida huida, ha generado comentarios de sorpresa e indignación entre los habitantes del municipio, donde el robo de ganado es un delito severamente castigado por las autoridades.
Los implicados serán procesados judicialmente, según confirmaron fuentes locales. Las investigaciones continúan abiertas para esclarecer por completo los detalles del suceso y determinar si hubo más personas involucradas en la planificación del robo.
El robo de ganado en Cuba es un problema recurrente debido a la crisis económica y la escasez de alimentos.
Los ganaderos cubanos enfrentan una situación de extrema vulnerabilidad debido al hurto constante de reses y la falta de apoyo gubernamental.
La vigilancia es insuficiente y los recursos son limitados, lo que deja a los productores sin protección efectiva. Además, el mercado negro alimentado por la carne robada afecta sus ingresos y la sostenibilidad de sus fincas.
Un campesino reveló meses atrás que se vio obligado a vender su ganado por miedo a que se lo roben o lo sacrifiquen ilegalmente.
Su caso no es aislado. El robo y sacrificio ilegal de ganado –una práctica tipificada como delito en el país– ha sido un problema de tiempo atrás que vuelve a escena de la forma más cruda cada vez que una nueva crisis económica golpea.
En los últimos meses, los casos han aumentado considerablemente, reflejando la crisis en la producción agropecuaria y la creciente inseguridad en las zonas rurales. Un campesino de Sancti Spíritus denunció la matanza de varias de sus reses, incluidas dos vacas preñadas y tres toretes, y exigió al gobierno medidas concretas para frenar estos delitos.
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