Pocas horas después de asegurar con toda solemnidad ante el Parlamento que “en Cuba no hay mendigos”, la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, terminó convertida en el meme más viral de la semana y, de paso, dimitida.

El lunes negó la pobreza en Cuba y la reacción en las redes fue tal que este martes Feitó presentó su renuncia. Una velocidad de respuesta que ya quisieran los trámites en cualquier oficina de su propio ministerio.
La exministra afirmó sin sonrojarse que las personas que piden limosna están “disfrazadas de mendigos” y que, en realidad, solo buscan “bebidas alcohólicas en la esquina”. Por si no bastara, negó que hay cubanos escarbando en los basureros para comer y hasta acusó a los “buzos” de ser “ilegales del trabajo por cuenta propia”.
Las redes sociales no tardaron en responder con creatividad, humor ácido… y fuego. En pocas horas, la funcionaria fue retratada en montajes donde aparece elegantemente vestida entre basureros de La Habana o limpiando parabrisas en un semáforo con una taza de La Mesa Redonda en la mano.
Varios humoristas cubanos destacaron por sus mensajes irónicos contra la funcionaria. Luis Silva le dedicó una canción viral y Rigoberto Ferrera encendió el debate asegurando que: Si hay gente disfrazada de mendigos, también hay personas disfrazadas de ministros en Cuba.
Otros memes invitaban a una “fiesta de disfraces”, donde ya no se sabía quién era mendigo, quién era funcionario y quién simplemente trataba de sobrevivir en la isla.
El hashtag #BájateDelCarroYDimite se posicionó rápidamente como la frase del momento, y no faltó quien dijera: “cuenta la leyenda que la dimitieron”.
Ante el escándalo imparable, el Buró Político y el Consejo de Estado aceptaron la renuncia de Feitó. Una forma elegante de decir que alguien le tocó el hombro y le sugirió que se quitara el disfraz de ministra, para con ese gesto "salvar la imagen del gobierno".
Mientras tanto, la realidad en las calles sigue desmintiendo discursos oficiales. A diferencia de los memes, la pobreza en Cuba no se edita, ni se disfraza.
Preguntas frecuentes sobre la dimisión de la ministra de Trabajo en Cuba y sus declaraciones
¿Por qué renunció Marta Elena Feitó Cabrera como ministra de Trabajo en Cuba?
Marta Elena Feitó Cabrera renunció tras una fuerte controversia pública provocada por sus declaraciones en las que negaba la existencia de mendigos en Cuba y calificaba a personas en situación de calle como "disfrazadas de mendigos". Sus palabras generaron un amplio rechazo social y político, llevando a su dimisión aceptada por el Buró Político y el Consejo de Estado.
¿Qué afirmó la ministra sobre los mendigos en Cuba?
La ministra Marta Elena Feitó Cabrera afirmó que en Cuba no hay mendigos, sino personas "disfrazadas de mendigos" que buscan "un modo de vida fácil" por dinero. Estas declaraciones fueron vistas como insensibles y desconectadas de la realidad, provocando una ola de indignación dentro y fuera de Cuba.
¿Cómo reaccionaron las redes sociales y el público ante las declaraciones de la ministra?
Las redes sociales estallaron en críticas y memes contra la ministra, convirtiéndose en una tendencia viral. Humoristas, intelectuales y ciudadanos comunes expresaron su rechazo con mensajes irónicos y creativos, destacando la desconexión entre el discurso oficial y la realidad en Cuba.
¿Cuál ha sido la postura del gobierno cubano ante la dimisión de la ministra?
El gobierno cubano, a través del Buró Político y el Consejo de Estado, aceptó la renuncia de la ministra tras un análisis conjunto en el que la propia Feitó reconoció sus errores. El presidente Miguel Díaz-Canel también se pronunció de forma indirecta, criticando la falta de sensibilidad en el manejo de la vulnerabilidad social.
¿Qué impacto tuvieron las declaraciones de la ministra en la percepción de la pobreza en Cuba?
Las declaraciones de la ministra pusieron en evidencia la desconexión entre el discurso oficial y la realidad cubana, además de provocar un debate sobre la pobreza y la falta de empatía del gobierno hacia los sectores más vulnerables. Intelectuales y activistas han aprovechado el momento para exigir un reconocimiento y atención reales a estos problemas sociales.
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