La ola de deportaciones en Estados Unidos no solo está dejando familias rotas, sino también mascotas abandonadas pues cada vez más perros y gatos terminan en refugios del sur de Florida después de que sus dueños fueran expulsados del país o se vieron obligados a huir.
Esta es una de las consecuencias más invisibles, silenciosas y dolorosas de las políticas migratorias, poco mencionada, pero que ya está desbordando los centros de acogida, según reportó el Miami New Times.
Estos animales no fueron entregados por razones habituales como problemas de conducta o mudanzas, sino que muchos llegaron acompañados solo de una nota que decía: “familia deportada”.
El caso de Nino, un perro mestizo de Pointer de siete años descrito como “el perro perfecto”, es uno de los más ilustrativos.
Fue devuelto al mismo refugio del que fue adoptado dos años atrás, cuando su familia fue deportada sin poder llevárselo.
La situación se repite una y otra vez: Bruce, un pitbull mezcla de cinco años, llegó al refugio de Broward luego de que el padre de la familia fuera deportado y la madre tuviera que marcharse con sus hijos, sin poder llevárselo, subrayó el portal de noticias.
Margot, una gata atigrada, fue entregada por un amigo de la familia que intentó cuidarla, pero resultó alérgico.
Janet Steele, directora del refugio de Palm Beach County, declaró que al menos 19 animales fueron entregados este año como consecuencia directa de detenciones migratorias.
Uno de ellos fue un caniche de 11 años, enfermo y parcialmente ciego, que terminó en un albergue tras el aviso de un vecino sobre la deportación de su dueño.
Organizaciones como Good Karma Pet Rescue y Lady Luck Animal Rescue están intentando llenar el vacío, acogiendo a mascotas que necesitan hogares urgentes. Pero la capacidad es limitada, y los recursos, escasos.
La situación se agrava en un momento en que los refugios del sur de Florida ya enfrentan una crisis de sobrepoblación, indicó Miami New Times.
El centro de Doral, por ejemplo, opera desde hace años por encima de su capacidad, llegando a albergar casi el doble de perros para los que fue diseñado.
El exceso de animales ha incrementado los riesgos de enfermedades y limita los recursos disponibles para ofrecer atención adecuada.
Mylena González, vocera de los Servicios de Animales del Condado Miami-Dade, reconoció el aumento de entregas por razones personales y explicó que, aunque no llevan estadísticas específicas sobre casos ligados a deportaciones, los efectos son visibles.
El drama migratorio no solo afecta a quienes cruzan fronteras, sino también a los que caminan sobre cuatro patas y no entienden por qué fueron dejados atrás.
En esta historia, los animales también pierden familias, seguridad y amor.
Paradójicamente, esta ola de abandono ocurre en medio de un contexto legal cada vez más estricto. En mayo, Florida aprobó una ley que impone multas de hasta mil dólares a quienes abandonen animales, incluso en condiciones de emergencia.
Días después, se anunció que las sanciones se endurecerían aún más si el abandono ocurre durante huracanes o catástrofes climáticas.
Estas normativas han generado preocupación entre defensores de animales, quienes reconocen la necesidad de regular, pero también exigen que se tenga en cuenta el contexto social y migratorio de las familias afectadas.
En contraste con este panorama, también existen historias que muestran el lado más humano. Como la de un latino que adoptó una perrita abandonada en Estados Unidos y cambió su vida por completo.
Casos como este demuestran que, incluso en medio de la incertidumbre, hay quienes están dispuestos a brindar hogar y afecto a los animales que lo han perdido todo.
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