La Empresa Agroforestal de Pinar del Río ha anunciado un incremento en sus exportaciones de carbón vegetal, con una meta de 250 toneladas para el año 2025, como parte de un esquema nacional de financiamiento en dólares aprobado recientemente.
Sin embargo, el anuncio ha provocado una ola de críticas y reclamos ciudadanos por la escasez del producto en el mercado nacional y sus altos precios, en medio de una crisis de combustible sin precedentes.
Según explicó a Radio Guamá el director de la entidad en Vuelta Abajo, Ledoán Menéndez Cardentey, la reactivación de la producción responde a un plan de estímulo que destina el 54% del ingreso al productor y un 30% al presupuesto estatal.
Este nuevo modelo busca motivar la producción mediante pagos en divisas, tras un 2024 crítico en el que solo se lograron exportar dos contenedores (36 toneladas) debido a la crisis energética, restricciones logísticas y problemas con navieras.
Aunque se aprobó una producción total de 300 toneladas, solo 50 serán destinadas al mercado nacional y los consumidores han expresado su inconformidad.

En redes sociales proliferan mensajes como: “¿Dónde están distribuyéndole al pueblo?”, “1800 pesos un saco de carbón jajaj y ustedes exportando”.
“Ahora entiendo la cacería de brujas con los campesinos para que no hagan hornos”, dijo un internauta, reflejando la frustración ante la falta de acceso local al carbón vegetal. "Que no lo exporten, sean capaces primero de satisfacer las necesidades del producto en el pueblo", repuso otro.
Durante 2024, unas 400 toneladas que estaban destinadas originalmente a la exportación tuvieron que venderse en la cabecera provincial para enfrentar la crisis energética, explicó Menéndez.
A pesar de ello, actualmente se reporta una reactivación de las brigadas estatales y la presencia del carbón en ferias locales como indicio de recuperación del sector.
No obstante, los ciudadanos insisten en que el Estado priorice primero la cobertura de las necesidades básicas de la población antes de privilegiar los contratos de exportación.
La escasez de fuentes energéticas domésticas, el alto precio del saco de carbón en moneda nacional y las dificultades para obtenerlo, alimentan el malestar en una economía ya tensionada por la inflación y el desabastecimiento generalizado.
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