En medio de una de las peores crisis alimentarias en décadas, el vicepresidente de Cuba, Salvador Valdés Mesa, instó el miércoles a que cada municipio del país se convierta en autosuficiente en la producción de viandas y vegetales, como parte de una estrategia de “soberanía alimentaria local”.
Durante la XXI sesión ordinaria de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Güines, Valdés Mesa criticó duramente la dependencia de recursos externos y afirmó que “no hay justificación para que los municipios no se autoabastezcan”, informó la televisión nacional.
Según el alto dirigente, lo más efectivo es contratar la producción directamente a nivel local, para que cada territorio garantice los alimentos básicos a su población sin depender de las estructuras centrales.
El llamado del vicepresidente coincide con un reconocimiento oficial del fracaso del aparato estatal de producción y distribución de alimentos, hecho público recientemente por el ministro de la Industria Alimentaria, Alberto López Díaz, ante la Comisión Agroalimentaria del Parlamento.
Según el informe presentado, 17 empresas del sector cerraron el primer semestre de 2025 con pérdidas por 364 millones de pesos, y la mayoría de los renglones alimentarios clave —como la leche, carne, café y conservas— no superaron ni el 55% de cumplimiento de sus planes de producción.
Solo la industria cervecera logró sobrecumplir sus objetivos.
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Entre las causas del desastre se señalaron la falta de combustible, las deudas impagables, el desplome de la pesca, y una alarmante escasez de materias primas esenciales como soya, trigo, leche en polvo y aceite, cuya importación fue prácticamente nula en lo que va de año.
Valdés Mesa no aludió directamente al balance ministerial, pero sus declaraciones evidencian la preocupación de la alta dirección del país por la ineficacia del sistema centralizado.
Su propuesta de que cada municipio sea “soberano en alimentación” apunta a una descentralización forzada por el colapso, más que a un rediseño estructural del modelo económico.
Sin embargo, la idea no es nueva. Desde hace años, el gobierno cubano ha promovido discursos sobre “autonomía local” y “municipios productivos”, sin resultados visibles en los mercados o en la mesa del ciudadano.
En la práctica, los municipios carecen de herramientas legales, autonomía financiera, insumos y control sobre la comercialización de sus producciones.
Además, las decisiones sobre precios, distribución y acopio siguen bajo control de organismos nacionales.
El propio ministro de la Industria Alimentaria reconoció que el 25% de la producción nacional ya depende del sector privado, y que más de 2,300 contratos se han firmado con nuevos actores económicos no estatales, ante la incapacidad de las empresas estatales para sostener la oferta básica.
Para millones de cubanos, las exhortaciones desde las asambleas y los llamados a la autosuficiencia contrastan con una realidad cotidiana de mercados desabastecidos, precios inalcanzables y malnutrición creciente.
Las cifras de producción y los informes ministeriales confirman lo que la población ya vive: la crisis alimentaria no es coyuntural, sino estructural y prolongada.
Preguntas frecuentes sobre la crisis alimentaria y la autosuficiencia en Cuba
¿Por qué Salvador Valdés Mesa pide que los municipios se autoabastezcan en Cuba?
Salvador Valdés Mesa insta a los municipios a ser autosuficientes en la producción de viandas y vegetales debido a la grave crisis alimentaria que atraviesa el país. La propuesta busca reducir la dependencia de recursos externos, aunque enfrenta obstáculos significativos por la falta de autonomía financiera y legal de los municipios. Esta iniciativa refleja un reconocimiento del fracaso del sistema centralizado en garantizar la seguridad alimentaria.
¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta la producción alimentaria en Cuba?
La producción alimentaria en Cuba enfrenta problemas como la falta de combustible, deudas impagables, desplome de la pesca y escasez de materias primas esenciales como soya, trigo, leche en polvo y aceite. Además, el marco normativo limita la descentralización y la falta de incentivos afecta a los productores locales, lo que agrava la crisis alimentaria en la isla.
¿Qué impacto ha tenido la Ley de Soberanía Alimentaria en Cuba?
A pesar de ser aprobada en 2022, la Ley de Soberanía Alimentaria no ha logrado revertir la crisis alimentaria en Cuba. La falta de insumos, la centralización de decisiones y la ausencia de incentivos reales para los productores han impedido que esta ley tenga un impacto positivo en la producción nacional y en la seguridad alimentaria de la población.
¿Cómo ha reaccionado la población cubana ante las propuestas de autosuficiencia municipal?
La población cubana ha recibido con escepticismo y descontento las propuestas de autosuficiencia municipal, viéndolas como un intento del gobierno de desentenderse de la responsabilidad de la crisis alimentaria. Las críticas se centran en la falta de recursos y autonomía real para que los municipios puedan implementar estas medidas con éxito.
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