El nieto de Fidel Castro e influencer, Sandro Castro, sorprendió en redes sociales al responder a seguidores que le preguntaron si le gustaría convertirse en presidente de Cuba.
En su respuesta, hecha a través de la dinámica de Instagram "Hazme una pregunta", Sandro aclaró que actualmente se dedica “al arte y a los negocios, no a la política”.
Sin embargo, no descartó un futuro en el ámbito público. Reconoció que “eso requiere de una preparación la cual no tengo”, aunque aseguró: “Por mi país haría cualquier cosa siempre que mi pueblo esté de acuerdo”.
¿Se trata de una posible aspiración política o de una simple muestra de apoyo a los mensajes recibidos de sus seguidores?
"Nosotros tus seguidores te apoyamos", le aseguró la internauta que lanzó la pregunta.

Con 126 mil seguidores en Instagram y una imagen pública que genera tantas simpatías como críticas, Sandro, nacido el 5 de diciembre de 1991, se ha convertido en una figura mediática incómoda.
Conocido en la isla por su vida social y sus proyectos empresariales, no ha estado vinculado directamente a la política, pero su apellido lo mantiene en el ojo público y en el centro de la polémica cada vez que realiza declaraciones sobre el futuro del país.
En varias ocasiones, Sandro ha desatado críticas por mostrar públicamente una vida de lujos y excesos en un país marcado por la escasez.
Entre los episodios más recordados está el video en el que aparece conduciendo un Mercedes Benz a toda velocidad por las calles de La Habana, jactándose de que “no todos pueden darse ese lujo”.
Estas imágenes, difundidas en redes sociales, fueron interpretadas como una burla al pueblo cubano que sufre cotidianamente carencias de alimentos, medicinas y transporte.
Frecuentemente el también dueño de EFE Bar protagoniza fiestas privadas con abundancia de alcohol, música y comodidades, en claro contraste con la realidad de la mayoría de los cubanos. Estos episodios refuerzan la percepción de que vive alejado de las dificultades que afronta la población en la isla.
Las polémicas de Sandro Castro ilustran el contraste entre la élite vinculada a la familia de Fidel Castro y la dura realidad cotidiana de la mayoría de los cubanos, lo que convierte cada una de sus apariciones públicas en un foco de debate.
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