Cubanos reaccionan al fracaso del gobierno y su promesa de “cuatro horas de apagón diarias”

La promesa del gobierno cubano de limitar los apagones a cuatro horas diarias en el verano de 2025 ha fracasado, generando una ola de críticas y frustración entre los ciudadanos que enfrentan cortes de hasta 20 horas.

Dirigentes y responsables del colapso del sistema eléctrico cubano © Facebook / UNE
Dirigentes y responsables del colapso del sistema eléctrico cubano Foto © Facebook / UNE

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La publicación de CiberCuba sobre el incumplimiento de la promesa oficial de limitar los apagones a cuatro horas diarias durante el verano de 2025 desató una avalancha de reacciones en Facebook.

Más que simples comentarios, lo que se expresó fue un retrato descarnado del hartazgo social ante décadas de promesas incumplidas y una crisis energética que se ha vuelto permanente.

Captura de pantalla Facebook / CiberCuba

En mayo, el viceministro de Energía y Minas, Argelio Jesús Abad Vigoa, había asegurado que los cortes no superarían las cuatro horas. Sin embargo, los cubanos viven jornadas de hasta 20 horas sin electricidad, cocinando con leña o carbón, perdiendo alimentos y pasando noches enteras en la intemperie para escapar del calor.

El contraste entre la propaganda oficial y la experiencia real del pueblo se reflejó en los comentarios.

Optimismo oficial vs. indignación popular

El primer comentario que encendió la polémica fue el de un usuario identificado como Félix José Pérez, quien defendió al régimen con la narrativa típica de las ciberclarias, asegurando que “seguimos y seguiremos dando pasos hacia adelante… vivan los obtimistas (sic)”.


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Su mensaje, lejos de recibir respaldo, fue bombardeado con críticas, burlas y correcciones de ortografía. “Ser optimista es una cosa y ser comemierda es otra”, le respondió una usuaria, reflejando el tono que dominaría el debate.

Otros aprovecharon para ridiculizar la defensa oficialista: “Se escribe optimista con P, por eso estamos como estamos”, ironizó un internauta. “Usted está como las termoeléctricas de Cuba: no sincroniza sus ideas con la realidad”, le replicó otro.

Las respuestas oscilaron entre la indignación, el sarcasmo y el dolor. “Es un país que no tiene nada para el pueblo, ni electricidad ni medicina… cada día estamos peor”, escribió una mujer que comparó la situación con la de Haití. Otro usuario fue más directo: “Esto no es optimismo, es fanatismo; lo peor es que aún intenta confundir a otros”.

La voz de la frustración acumulada

Más allá de las burlas, muchos comentarios expresaron con crudeza el deterioro de la vida cotidiana. “Tengo 56 años, jamás me pasó por la mente emigrar, pero esto es un infierno que nos mata día a día”, confesó una cubana que nunca se había pronunciado políticamente. “¿De qué triunfo hablas? Yo llevo 65 años esperando y cada vez estamos peor”, escribió otro.

Las quejas más repetidas giraron en torno a la falta de dignidad, el colapso de los servicios básicos y la desigualdad entre la élite del poder y la ciudadanía común: “Ellos con aire acondicionado y almuerzos opulentos, mientras el pueblo muere de calor y hambre”.

Otros apuntaron al corazón del problema: “¿Dónde están los 18 mil millones de GAESA? Con una fracción de ese dinero se podría resolver la crisis eléctrica”.

Entre insultos, sarcasmos y diagnósticos

La lluvia de reacciones incluyó ataques directos a quienes defienden al régimen. “Memorias de un chivato muerto de hambre sin agua y sin luz”, escribió un usuario contra el comentarista oficialista. Otro, con ironía, preguntó: “¿Cuántos megas te dieron por ese comentario?”.

También hubo mensajes de tono más reflexivo: “Este modelo no tiene solución. Hay que cambiar todo, estimular la propiedad privada y reducir la burocracia. Con el statu quo no habrá salida”, opinó un lector.

Algunos, incluso, resumieron el sentir general con frases lapidarias: “Más que un fracaso eléctrico, es un apagón político”.

La indignación que no se apaga

El hilo de comentarios demuestra que los cubanos no solo están cansados de los apagones físicos, sino también de lo que consideran un apagón moral y político.

“Esto no es vida, es abuso. No hay vergüenza ni respeto”, escribió un usuario. “El pueblo mantiene al gobierno, no al revés”, sentenció otro.

Mientras el régimen insiste en que los apagones son “momentáneos” y pide comprensión, las redes sociales se convierten en un espacio de catarsis y denuncia. La conclusión de muchos es que no se trata de una crisis técnica, sino de un modelo agotado: “El comunismo no sirve, nunca sirvió y el pueblo cubano lo está pagando con hambre, oscuridad y desesperanza”.

Las promesas de “cuatro horas de apagón” ya forman parte de la larga lista de engaños oficiales que alimentan la indignación. Y en cada comentario, lo que se refleja es la certeza de que la paciencia de los cubanos también tiene un límite.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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