
El régimen cubano realizó un operativo antidrogas en el municipio Centro Habana que concluyó con la detención de dos personas acusadas de participar en la venta de sustancias ilícitas, conocidas popularmente como “el químico”.
De acuerdo con la usuaria Elizabeth Ferrer, asociada al régimen cubano, el despliegue se efectuó en las inmediaciones de la calle Amistad, entre Dragones y Reina, en el Consejo Colón, cerca del Parque Curita, una zona señalada como punto habitual de consumo y tráfico.
Según la fuente en Facebook, la acción fue catalogada de “exitosa” al neutralizar un punto de distribución que generaba gran preocupación entre vecinos.
Asimismo, subrayó que estas operaciones forman parte de la estrategia para contener el auge del tráfico y consumo de drogas en la capital y advirtieron que continuarán reforzando la vigilancia.
También destacó la importancia de la cooperación ciudadana para reducir los riesgos y garantizar un entorno más seguro frente a este flagelo.
Médicos cubanos identifican "el químico" como parte del grupo de cannabinoides sintéticos, sustancias diseñadas para imitar la marihuana, pero con una potencia y toxicidad muy superiores.
Las reacciones que provocan van desde convulsiones y alucinaciones extremas hasta daños neurológicos irreversibles.
Se ha documentado la inclusión de compuestos como formol -usado en salas de tanatología-, anestésicos de uso hospitalario e incluso restos de té u otros vegetales, con el fin de abaratar costos y potenciar sus efectos.
La alarma social y la inacción del gobierno han dado paso a diversas hipótesis acerca del origen y rápida difusión de esta droga.
Algunos sugieren que el propio Estado estaría introduciendo "el químico" como mecanismo de distracción social y que la gente olvide la pobreza generalizada.
Frente a la creciente visibilidad del fenómeno, las autoridades han reaccionado enfatizando la vertiente represiva con grandes operativos policiales antidrogas que han dejado decenas de detenidos en La Habana y otras provincias.
En febrero, el Ministerio de Justicia anunció la creación del Observatorio Nacional de Drogas (OND), con un sistema de alerta temprana para identificar nuevas sustancias y monitorear tendencias de consumo y tráfico, con el apoyo de la Policía y la Aduana.
En diciembre se realizaron juicios ejemplarizantes que impusieron penas de hasta 15 años de cárcel por posesión y venta de reducidas cantidades de estupefacientes.
No obstante, para muchos cubanos esta estrategia ha resultado insuficiente, al limitarse a la represión y el decomiso.
Organizaciones civiles y familiares de adictos insisten en que el consumo debería abordarse también desde la salud pública: con campañas de prevención, asistencia médica especializada y protocolos de emergencia para quienes sufren intoxicaciones graves.
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