
Lo que debía ser un vuelo rutinario entre La Habana y Madrid terminó en caos el pasado 22 de agosto, cuando un piloto y un copiloto de la aerolínea española World2Fly fueron víctimas de un asalto en plena Habana Vieja.
Según informó en Facebook el periodista Javier Díaz, la agresión dejó a uno de los tripulantes con una fractura de cráneo.
Como resultado, hubo que cancelar el viaje previsto para las 8:50 pm, con la consiguiente afectación a decenas de pasajeros que ya se encontraban en proceso de facturación.
El ataque no solo paralizó un vuelo internacional, sino que puso de manifiesto el creciente clima de inseguridad en Cuba, donde los atracos se han vuelto cada vez más frecuentes, incluso contra extranjeros.
La Habana Vieja, tradicionalmente presentada por el régimen como uno de los polos turísticos más seguros de la Isla, fue escenario de un episodio que ha generado alarma dentro y fuera del país.
Los pasajeros afectados relataron momentos de incertidumbre y desconcierto.
Según testimonios compartidos en redes sociales, muchos fueron trasladados de madrugada en ómnibus turísticos hacia diferentes hoteles de la capital, entre ellos el Parque Central, donde pasaron la noche sin tener claridad sobre lo ocurrido ni certeza de cuándo podrían viajar.
"Nos llevaron de un lado a otro, cansados, sin saber muy bien qué pasaba. Al final nos dieron hospedaje, pero la tensión ya estaba instalada", explicó un afectado.
Mientras tanto, World2Fly logró reprogramar el vuelo al día siguiente, pero el incidente dejó al descubierto la fragilidad del aparato estatal para garantizar la seguridad, incluso en áreas estratégicas para la economía nacional.
El hecho ha despertado duras críticas contra la ausencia de medidas de seguridad y la inacción de la Policía.
Usuarios de redes sociales aseguran que no es un caso aislado: los robos y agresiones, incluso en zonas céntricas y turísticas como el llamado casco histórico de La Habana Vieja, han aumentado en los últimos meses sin que las autoridades den respuestas efectivas.
La noticia también ha impactado en la percepción internacional sobre Cuba como destino turístico.
En un contexto donde el sector atraviesa una crisis histórica, la violencia contra extranjeros -sumada a la escasez de servicios, la inflación y los problemas estructurales de la Isla- amenaza con ahuyentar a potenciales visitantes.
Para muchos cubanos, lo sucedido es un síntoma claro del deterioro social que atraviesa la Isla.
El asalto a los tripulantes no fue solo un ataque en tierra: fue también un duro golpe al turismo internacional, uno de los pocos sectores que el régimen intenta mantener a flote en medio de la crisis
La inseguridad, sumada al abandono institucional, amenaza con vaciar aún más los aviones que despegan de La Habana.
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