
Dos jóvenes aduaneros fueron homenajeados en La Habana tras impedir la entrada al país de 90 paquetes de pólvora negra procedentes de Miami y varios intentos de narcotráfico en el Aeropuerto Internacional José Martí, según informó el Noticiero de la Televisión Cubana.
El acto de reconocimiento se celebró en el complejo monumental Bosque de los Mártires de los Órganos de la Seguridad del Estado y culminó con la entrega del Sello de Honor Aduanero a Camila Solá Denis y José Ángel Milián Fernández.
El caso más llamativo ocurrió el pasado 8 de agosto, cuando Solá, especialista en rayos X de la terminal 2 del aeropuerto, detectó la sustancia explosiva en un vuelo proveniente de Miami. Aunque las autoridades no precisaron su destino final, la televisión estatal advirtió que “podía ser para fuegos artificiales o sabotaje”.
Por su parte, Milián logró identificar tres intentos de narcotráfico en agosto, entre ellos metanfetaminas escondidas en velas aromáticas y potes de plastilina procedentes de México, y cocaína en el equipaje de una pasajera llegada desde Jamaica, de acuerdo con el reporte televisivo.
Durante el homenaje, el jefe de la Aduana General de la República, Nelson Cordovés Reyes, afirmó que los trabajadores de la institución son “un escudo infranqueable de la Revolución”, enlazando la labor de control aeroportuario con la retórica política.
Aunque el reconocimiento oficial destaca la labor de los jóvenes aduaneros, la narrativa que acompaña estos casos convierte cada hallazgo en un acto político. En la práctica, la vigilancia extrema en aeropuertos cubanos convive con el temor de los pasajeros a ser usados como “mulas” involuntarias y con la incertidumbre sobre hasta qué punto estas operaciones responden a un esfuerzo real contra el narcotráfico o a la necesidad de reforzar la imagen de un Estado permanentemente sitiado.
Sin embargo, los casos se suman a una larga lista de intentos de introducir drogas en Cuba con métodos cada vez más ingeniosos. En los últimos meses, la Aduana ha informado sobre sustancias ocultas en duchas eléctricas, motores de agua, latas de atún, figuras religiosas como Eleguá, prendas impregnadas con cocaína líquida, gominolas y hasta en el cuerpo de viajeros.
Las autoridades insisten en que estos hallazgos demuestran la efectividad de la tecnología de rayos X y la capacitación del personal. Sin embargo, rara vez se ofrecen detalles sobre detenidos o redes implicadas, lo que deja a la ciudadanía con la versión oficial que refuerza el discurso de “tolerancia cero” frente a las drogas.
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