Cubana paga una noche en el Hotel Deauville de La Habana y no puede creer lo que encontró en el colchón

Su denuncia refleja problemas de insalubridad que afectan hoteles, hospitales y escuelas en Cuba, en un país donde las fumigaciones resultan ineficaces.

La influencer cubana Esperanzita DC denunció la presencia de chinches en la cama de su habitación durante una estancia reciente en el Hotel Deauville de La Habana. Foto © Collage/Redes Sociales

Una cubana que se alojó recientemente en el Hotel Deauville de La Habana denunció la presencia de chinches en la habitación donde intentó pasar la noche, lo que desató una oleada de reacciones en redes sociales y reavivó la preocupación por las condiciones sanitarias en instalaciones turísticas y estatales del país.

No eran mosquitos, eran chinches”, contó entre frustración e incredulidad la influencer cubana conocida como Esperanzita DC, quien compartió el video de su experiencia en Instagram la madrugada del 29 de agosto y fue retomada por la plataforma feminista Alas Tensas (OGAT).

En la grabación, filmada a las 1:56 a.m., la mujer muestra los insectos moviéndose sobre el colchón mientras relata que ya había sentido picaduras, pero pensó que se trataba de mosquitos.

“¿Cómo es posible que un hotel te venda una habitación con chinches?”, preguntó mientras enfocaba con su celular los bichos que había logrado aplastar.

Esperanzita DC afirmó que no podía quedarse a dormir en un lugar así. “Me voy. Yo no puedo quedarme durmiendo en un lugar donde hay chinches… donde no está limpio”.

El Hotel Deauville, un histórico edificio de 14 pisos ubicado en la esquina de Galiano y Malecón, había reabierto sus puertas en marzo de 2024 tras permanecer cerrado desde 2020.


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La instalación, gestionada por la cadena estatal Gran Caribe, solo activó 100 de sus 144 habitaciones y prometió elevar su nivel de servicio como parte de una renovación general. Sin embargo, la experiencia vivida por esta huésped refleja una realidad muy distinta a la que proyectan las campañas turísticas oficiales.

Migrañas, ropa en agua caliente y promesa de "resolver"

Horas después de la denuncia inicial, la creadora de contenido publicó una actualización en sus stories. Agradeció el apoyo recibido, informó que lavó toda su ropa en agua caliente, como le recomendaron sus seguidores para prevenir una infestación, y aseguró sentirse mal físicamente. “Tengo migraña, no sé si es por falta de sueño o por la molestia de lo que pasó”, comentó.

También reveló que representantes del hotel se comunicaron con ella y le propusieron conversar. “Yo estoy en toda la disposición de hablar con ellos. No me estoy negando, simplemente ha sido difícil coordinar el tiempo. Pero quieren resolver esto, y yo también quiero solucionarlo”, expresó con un tono conciliador, pero aún afectada.

Un problema que no es nuevo ni aislado

Aunque el caso ha llamado la atención por tratarse de un hotel hace poco reinaugurado y con proyección internacional, las plagas de chinches se han vuelto un problema recurrente en diversas provincias del país, afectando no solo instalaciones turísticas, sino también hospitales, escuelas y viviendas particulares.

En Santiago de Cuba, las denuncias por infestaciones en el Hospital Psiquiátrico Gustavo Machín y en escuelas como el seminternado Raúl Gómez García han desatado alarma entre padres y profesionales de la salud. En Camagüey, el Hotel Puerto Príncipe fue cerrado recientemente por una plaga similar que se extendió a varias cuadras a la redonda, según reportes vecinales.

Los ciudadanos denuncian que las fumigaciones no son efectivas y que el problema rebasa las capacidades de respuesta de las autoridades locales, quienes, en muchos casos, optan por minimizar o silenciar las quejas.

Turismo de fachada, insalubridad de fondo

Este nuevo caso expone nuevamente la contradicción entre la propaganda oficial que promociona a Cuba como destino turístico de excelencia, y la precariedad que enfrentan tanto cubanos como visitantes dentro de sus hoteles, hospitales y centros educativos.

Mientras el régimen continúa apostando por construir y reinaugurar hoteles en medio del desplome del turismo y una crisis económica sin precedentes, la salud pública y la higiene básica siguen siendo postergadas, incluso en lugares que deberían ser vitrinas del país.

La experiencia de Esperanzita DC no es solo la historia de una noche arruinada, es un reflejo de la desidia estructural que padecen miles de cubanos cada día. Una chinche sobre una cama puede parecer algo menor, hasta que se convierte en síntoma de un país que se desmorona, también, en lo más básico.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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