
La ciudad de Santiago de Cuba vive días de conmoción tras conocerse los detalles del brutal asesinato del jubilado Ángel Luis Mercantety Quiñones, hallado desmembrado en el reparto Abel Santamaría.
El caso, que desde el inicio estremeció a la opinión pública, ha sumado nuevas revelaciones aún más perturbadoras, según el más reciente reporte de Yosmany Mayeta en Facebook.
La confesión del acusado
El 27 de agosto, el principal sospechoso del crimen, José Luis Fernández Torres, de 60 años, confesó ante las autoridades haber desmembrado a su víctima y relató que las manos y los pies los fue arrojando “poco a poco” en un arroyo cercano a la entrada del reparto Micro 1B.
Tras ofrecer esos detalles, Fernández Torres fue trasladado desde la unidad policial conocida como La Motorizada hasta el lugar indicado.
Testigos aseguran que el hombre, esposado y vestido con un pulóver a rayas, pantalón y mocasines, mostró a los investigadores el sitio exacto donde se deshizo de los restos.
Perfil del victimario
De acuerdo con fuentes cercanas, Fernández Torres es originario de Holguín, donde residen sus familiares, y se desempeñaba como trabajador del sector de Educación en Santiago de Cuba.
Se presume que incluso estaba previsto que este curso escolar laborara en una escuela especial, lo que añade un matiz inquietante al caso por la cercanía que habría tenido con menores de edad.
El origen del crimen
Las investigaciones oficiales apuntan a que los hechos ocurrieron el 21 de agosto en la vivienda del acusado.
Ese día, víctima y victimario compartían tragos de ron cuando una discusión por deudas desembocó en violencia.
Según la confesión del propio Fernández Torres, golpeó a Mercantety Quiñones con un tubo de metal hasta causarle la muerte.
Luego procedió a desmembrar el cadáver y ocultar partes del cuerpo en dos refrigeradores.
Hallazgos escalofriantes
Durante el registro de la vivienda, los investigadores encontraron evidencias que sugieren un nivel de crueldad inusual. Se hallaron:
-Una jarra con grasa humana.
-Dos pomos con carne frita.
-Una bolsa con costillas enterrada en el patio del apartamento.
Algunos restos fueron arrojados en un arroyo, mientras que el 26 de agosto trabajadores de Servicios Comunales hallaron la cabeza del anciano en un contenedor de basura, frente a la TRD de la última parada de ómnibus en Abel Santamaría.
La magnitud de los hallazgos ha abierto la sospecha de un posible caso de canibalismo, aunque las autoridades no han confirmado esta hipótesis.
El asesinato de Ángel Luis Mercantety Quiñones ha sido calificado como uno de los más atroces de los últimos años en Cuba.
La crudeza de los hechos y la aparente frialdad con la que actuó el acusado han generado un profundo sentimiento de repulsión entre la ciudadanía.
Vecinos y allegados expresan su horror y demandan que la justicia actúe con el máximo rigor.
“Nunca habíamos visto algo así, esto es inhumano”, comentó un residente del reparto Abel Santamaría.
La revelación de los nuevos detalles no solo alimenta la indignación, sino que también refuerza el reclamo popular por una sentencia ejemplarizante.
El caso se ha convertido en un símbolo del deterioro de la seguridad ciudadana y ha puesto bajo la lupa el sistema judicial cubano, llamado ahora a dar una respuesta firme a un crimen que ha dejado marcado a todo el país.
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