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El cierre de los servicios de ginecología y cirugía en el hospital ginecobstétrico América Arias, más conocido como Maternidad de Línea, en el habanero barrio de El Vedado, para transformarlo en un centro de reproducción asistida, ha generado una ola de denuncias que evidencian la impotencia de médicos y la indignación de pacientes.
La locutora Laritza Camacho compartió a través de su perfil de Facebook que ha visto a médicos llorar de frustración, no por la muerte de pacientes, sino por la incapacidad de atenderlos debido a órdenes administrativas que dejan en el aire a cientos de mujeres enfermas.
“Es llanto de médico ante la impotencia”, resumió, tras describir reuniones donde se impuso el cierre de los servicios habituales, ignorando la voz de especialistas y pacientes.
Puntualizó que en lo que va de 2025, el hospital había realizado 763 operaciones, mientras más de 1,000 mujeres esperaban por una cirugía, muchas de ellas en condiciones críticas: sangramientos constantes, quistes, fibromas gigantescos e incontinencias urinarias que comprometen la calidad de vida o ponen en riesgo la salud.
El centro recibía casos de toda La Habana y de otras provincias donde no se realizan estas operaciones.
Camacho recordó que el colectivo médico ha sostenido el hospital con esfuerzo extremo, enfrentando apagones, escasez de insumos y jornadas extenuantes.
Aseguró que los profesionales “son estrellas”, capaces de mantener las operaciones aun cuando especialistas se enfermaron o enfrentaron problemas personales. Pero ahora todo ese sacrificio se desmorona con la decisión de cerrar los servicios de ginecología.
De acuerdo con Camacho, se hizo una primera reunión y se llegó al acuerdo de sumar el centro de reproducción asistida a los servicios que ofrece el hospital.
“Parecía que todo iba bien, pero se hizo otra reunión, apenas dos días después de la primera y entonces, todo cambió. En esa reunión nadie escuchó a nadie, se advirtió sobre el uso de las redes, se habló de advertirle a los pacientes que ʻcuidadito con protestarʼ”.
Y lo peor, agregó, “se orientó que todo el que llegue la semana próxima con su turno programado reciba una "explicación" y un vire para su casa que aquí no hay nada... ¿Interrupción de embarazo? ¿De cuántas semanas? No, ya no...Maternidad de Línea ahora es otra cosa...”.
La denuncia también apuntó al despilfarro de recursos públicos. Recientemente se invirtieron cuatro millones de pesos en neonatología, pero ese servicio fue eliminado. Las obras del cuerpo de guardia quedaron a un 60% y los salones fueron remodelados, aunque ahora no se utilizarán para su propósito original.
“Dinero botado, dinero mal utilizado, nuestros pocos recursos por el caño”, escribió Camacho.
La indignación se multiplicó en los comentarios a la publicación. Una de las usuarias cuestionó: “¿No hay respeto a tantas mujeres necesitadas en lista de espera? ¿Las que tengan una urgencia son condenadas a morir?”.
El arquitecto Abel Tablada llamó la atención que “el dinero mal invertido, malgastado o botado es lo peor que puede pasar hoy en día con tantas carencias. Es el complemento al daño que hace el bloqueo (estadounidense)”, en alusión al denominado “bloqueo interno” o el conjunto de prohibiciones, decisiones inconsultas y políticas fallidas que el gobierno carga sobre la población y sobre las cuales no rinde cuenta ni pide perdón por sus consecuencias.
Otras voces fueron más duras. Una de las foristas afirmó que en Cuba “no hay cultura de rentabilidad, conservación ni cuidado de las inversiones” y acusó a los funcionarios de ser “ignorantes sin visión que perjudican más que benefician”.
En la misma línea, otra persona criticó la exclusión de servicios vitales: “¿Por qué quitar la ginecología? Se podría sumar el de reproducción asistida y no desvestir un santo para vestir a otro. Son tantas las mujeres que esperan desde hace años para tener una cirugía y lograr una mejor calidad de vida”.
Nery Díaz fue más allá y expresó sospechas: “Una clínica de reproducción asistida en plena calle Línea, en el corazón del Vedado, es porque ofrecerá sus servicios en moneda dura (léase dólares) y ante eso ¿a quién le importa si las cubanas sangran o perecen?”. Sus palabras fueron respaldadas por otros usuarios que dudan de que las cubanas de a pie puedan acceder a los futuros servicios.
“Hasta cuando tendremos "ministros" que no son capaces de analizar y determinar lo correcto...Hasta cuando estaremos botando el dinero del pueblo. Es hora ya de acabar con la ignorancia, abuso e incapacidad que nos aplasta”, escribió Luis Lacosta.
Mientras Reyner Laborí Gómez lamentó la falta de humanismo en las decisiones oficiales: “Por eso cada día más profesionales emigran, dejan sus títulos colgados para trabajar en mypimes, en fin, este país va caminando como el cangrejo”.
La frustración alcanza incluso al colectivo del hospital, donde, según usuarios, médicos han sostenido la atención con donaciones y apoyos puntuales de ciudadanos, pese a lo cual ahora se ven marginados.
Osmany Moreno calificó de “innecesario” el cierre y cuestionó por qué poner un servicio de reproducción asistida a costa de eliminar uno vital para mujeres que pueden morir.
Otros fueron más contundentes en señalar la raíz del problema. “Hace mucho tiempo sus intereses no son los del pueblo”, comentó Nico Savón, asegurando que las decisiones sanitarias responden a intereses ajenos al bienestar ciudadano.
Para Camacho, lo que sucede en Maternidad de Línea es otra muestra del sinsentido burocrático cubano: funcionarios que toman decisiones absurdas, médicos que lloran de impotencia y pacientes condenados a esperar indefinidamente.
“Un titular bonito ocultará la tragedia”, advirtió, mientras las voces en redes insisten en que lo que está en juego no es un cambio administrativo, sino la vida de miles de mujeres.
En mayo de 2023, una familia denunció la muerte de una recién nacida por presunta negligencia médica en esa institución médica.
Una denuncia similar trascendió en noviembre de 2018.
En diciembre de 2020, una embarazada cubana ingresada allí mostró el mal estado de los baños del centro.
No es la primera vez que pacientes denuncian el mal estado de centros de salud dedicado a la maternidad en La Habana.
En 2019, varias ingresadas en Maternidad Obrera, en Marianao, denunciaron que habían cucurachas en las salas y los baños del hospital, de donde también enviaron imágenes de un baño en ruinas y un estado de suciedad preocupante.
Además, también denunciaron que el personal médico lavaba los guantes y los secaba para reutulizarlos.
En 2016 salieron a la luz una impactantes fotos que mostraba el estado del Hospital Hijas de Galicia, donde los baños se encontraban en un estado de insalubridad lamentablemente sin agua corriente, y los cuartos y las camillas de las ingresadas en condiciones antihigiénicas.
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