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Un apagón ocurrido la noche de este viernes habría dejado en penumbras al Hospital Pediátrico Docente “General Luis Milanés Tamayo” de Bayamo, en la provincia de Granma, según denunció la página de Facebook 'La Tijera'.
De acuerdo con esa fuente, niños hospitalizados —algunos en estado grave— permanecieron sin electricidad en medio de altas temperaturas y bajo la amenaza de mosquitos, en un contexto de repunte de enfermedades como el dengue y el chikungunya.
Las imágenes compartidas en redes sociales no permiten verificar de manera independiente el alcance del apagón ni las condiciones dentro del centro médico. Tampoco hay pronunciamientos oficiales de las autoridades sanitarias o gubernamentales sobre el incidente.
En contraste, la denuncia señala que varios negocios particulares vinculados a la élite dirigente local permanecieron iluminados durante la misma noche, algunos presuntamente conectados a circuitos eléctricos priorizados —como los de la empresa estatal ETECSA— o abastecidos con plantas eléctricas privadas.
El testimonio, presentado como un reflejo de desigualdad, alimenta la indignación ciudadana ante la crisis energética que golpea al país. Los prolongados apagones, cada vez más frecuentes, afectan tanto a la población como a instituciones de servicios básicos, incluyendo hospitales y policlínicos.
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En los últimos meses se han multiplicado las denuncias sobre la vulnerabilidad de los pacientes durante los cortes de electricidad en centros asistenciales, lo que agrava la percepción de abandono y precariedad en el sistema de salud cubano.
La falta de transparencia en torno a los apagones y la priorización de determinados sectores alimenta el malestar social, en un escenario de creciente desigualdad entre la mayoría de los cubanos y los negocios de la nueva clase privilegiada.
Los hospitales cubanos también sufren la crisis de apagones
Los apagones en hospitales y centros asistenciales se han convertido en un fenómeno recurrente en Cuba durante los últimos años, con múltiples denuncias ciudadanas que alertan sobre el riesgo para la vida de pacientes.
En marzo de 2025, dos incidentes casi simultáneos marcaron la magnitud de la crisis: un apagón masivo obligó al traslado urgente de pacientes graves en varias provincias, mientras en Cienfuegos médicos reportaron haber quedado a oscuras en medio de un procedimiento hospitalario.
Meses antes, en septiembre de 2024, imágenes difundidas desde Matanzas mostraban a un hospital materno en penumbras, mientras familiares intentaban aliviar el calor a los recién nacidos con abanicos improvisados. En mayo de ese mismo año, una denuncia similar desde La Habana había expuesto a madres y bebés vulnerables durante un corte eléctrico.
El problema no es nuevo. Ya en junio de 2022, una enfermera de Sancti Spíritus había advertido públicamente sobre los “peligrosos apagones” en instalaciones médicas, señalando que ponían en riesgo la seguridad de pacientes y personal sanitario.
Estas denuncias, sumadas a la más reciente en Bayamo, dibujan un panorama crítico en el sistema de salud cubano, marcado por la falta de inversión, la escasez de recursos básicos y la ausencia de planes de contingencia efectivos frente a la crisis energética que atraviesa el país.
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