
La caída del Sistema Eléctrico Nacional este miércoles a las 9:14 a.m. provocó un nuevo apagón general en Cuba y, con él, una avalancha de reacciones en redes sociales que evidencian el hartazgo colectivo y la pérdida total de confianza en las autoridades.
Frases como “esto se sabía”, “otra vez lo mismo” o “el sistema que se tiene que caer no se cae” dominaron los comentarios publicados en el post de la Unión Eléctrica (UNE) en Facebook, apenas minutos después del anuncio. En cuestión de media hora, el mensaje oficial se convirtió en un espacio catártico para ciudadanos que, entre la rabia, el sarcasmo y el dolor, no solo denunciaban el colapso energético, sino también el moral y político del país.
“Qué rico... hace falta que no logren arrancar más el sistema”, escribió un usuario con ironía. “Ya estamos acostumbrados. Qué gobierno nos gobierna, que no puede con nada”, se quejaba otro.
“Lo que tienen que tumbar no es el SEN, es el gobierno completo”, decía un comentario que acumulaba decenas de reacciones. Una mujer lanzó una pregunta retórica: “¿Hasta cuándo este pueblo estará obligado a vivir en este desastre?”, mientras otra exigía que “ya dejen a otros que puedan resolver esta situación tan negativa”. “Por qué no regalan el país?”, añadió una internauta con visible impotencia.
La publicación oficial de la UNE, escueta y técnica, contrastó con el aluvión de respuestas viscerales de la ciudadanía. Algunos se burlaban del lenguaje del parte: “¿Salida imprevista? Eso fue que la empujaron”, escribió alguien. “No se desconectó, nos soltaron”, dijo otro. “La Piteras haciendo de las suyas”, comentó un usuario refiriéndose a la planta Guiteras. “Hasta ahí llegó el verano garantizado”, lamentaba una joven madre.
Otros señalaban el patrón repetitivo de estos apagones: “Siempre en septiembre es lo mismo. Y después octubre y noviembre”, ironizó un habanero. “Este país es un constante colapso”, afirmó un hombre, visiblemente afectado, antes de sentenciar: “Si hubiera un mínimo de vergüenza en la casta que nos gobierna, renunciarían”.
Los mensajes no se limitaron a una sola plataforma. También en el post de la noticia en la página de CiberCuba Noticias se multiplicaron las expresiones de cansancio, rabia e impotencia. “Esto es un desastre total”, escribió una usuaria. “Esto no tiene solución, ya esto es demasiado”, decía otra. “Parece una película de terror lo que se vive en este país”, comentaba alguien más. “La cabeza del sistema es la que tiene que colapsar”, opinó una internauta, mientras otra resumía el sentimiento colectivo con una frase sencilla: “Esto es inaguantable. No podemos más”.
En medio de la oscuridad, las redes se llenaron de referencias a Nepal, dictaduras, canciones de protesta y llamados directos al cambio. “Esto no tiene solución. La única salida es que se vayan”, opinó un usuario. “La UNE parece que está enamorada de mi familia. El 15 de marzo se cayó el sistema en el cumpleaños de mi hija menor. Hoy, que es el mío, se cae otra vez”, relató un internauta. Una joven desde Holguín comentó: “Esto se avisó desde hace días en todos los trabajos. Nos dijeron que se iba a caer el sistema. No fue imprevisto, fue planeado”.
En días recientes, decenas de testimonios alertaban sobre la situación crítica del sistema eléctrico, con reportes de apagones de 40 horas, niños pasando calor, madres sin recursos para alimentar a sus hijos, y una percepción compartida de que no hay voluntad ni capacidad para revertir la situación. “La vida se convirtió en una carrera contra el reloj cada vez que entra la corriente: lavar, cocinar, cargar los teléfonos… sobrevivir”, decía una mujer desde Matanzas. Otro ciudadano señalaba directamente a los responsables: “Lo que hay que parar no es la Guiteras, sino a los incapaces que la dirigen”. Y una tercera concluía con amargura: “Ellos sí tienen plantas, gasolina, comida. Al pueblo, que resista”.
Este miércoles, la confirmación oficial del colapso del sistema eléctrico acrecienta una ola de frustración que se acumula desde hace meses. No solo por su magnitud, sino porque confirma que el colapso del sistema eléctrico dejó de ser un evento excepcional para convertirse en una rutina insoportable. Mientras el gobierno anunciaba que “ya comenzó el proceso de restablecimiento”, los cubanos, una vez más, se quedaban esperando. En la oscuridad. Y sin respuestas.
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