
En el reparto Salao, en Santiago de Cuba, los vecinos ya no esperan pintura ni reparaciones para sus edificios, sino que se produzca un milagro en forma de pipa de agua.
El periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, compartió imágenes y testimonios sobre la desesperación de los pobladores por conseguir agua en medio de la peor sequía en una década.
Los afectados colocan sus tanques plásticos vacíos en línea, como si fueran personas en una bodega, preguntándose quién será el primero en llenarse si tienen la dicha de que aparezca un camión cisterna.
“En Santiago, hasta el agua llega con libreta de espera”, ironizó el comunicador, que retrata una ciudad donde el silencio en los pasillos ya no es de descanso, sino de vecinos calculando litros, turnos y favores.
Una crisis sin precedentes en el municipio cabecera
El municipio de Santiago de Cuba, con alrededor de 500,000 habitantes, atraviesa una sequía crítica, la más intensa en los últimos diez años. Las autoridades han calificado el abastecimiento como “alarmante” debido a los prolongados ciclos de distribución que, en muchos casos, superan los 30 días.
No solo la falta de lluvias ha llevado al colapso. A la sequía se suman los salideros sin reparar, roturas en equipos, déficit eléctrico que impide bombear agua de manera continua, una flota insuficiente de pipas y escasez de combustible para repartir el líquido a la población.
Embalses al borde del agotamiento
Las principales presas que abastecen a la ciudad muestran niveles críticos:
- Charco Mono: 8.8%
- Gilbert: 13%
- Parada: 16%
- Gota Blanca: 18.3%
- Chalons: 31.4%
Para aliviar la situación, se está trasvasando agua desde la presa Carlos Manuel de Céspedes, ubicada a decenas de kilómetros, y que mantiene un 68.5% de llenado, según cifras oficiales.
Respuestas lentas y soluciones insuficientes
La respuesta institucional ha sido lenta y los resultados no han logrado aliviar la presión en las comunidades. En barrios como Chicharrones, vecinos aseguran no recibir servicio desde hace cuatro meses y pagan 400 pesos por 20 litros de agua.
En otros lugares, el agua solo llega mediante camiones cisterna, y la distribución ha priorizado a familias vulnerables, dejando al resto desatendido.
La red hidráulica no resiste la demanda. De las 106 instalaciones de bombeo, solo 19 cuentan con grupos electrógenos de emergencia. El deficiente estado del Sistema Eléctrico Nacional interrumpe constantemente el rebombeo del agua.
A pesar de los anuncios de inversiones en pozos con paneles solares y plantas con nuevos equipos, los resultados aún no impactan positivamente en la población.
Esta situación no es exclusiva de Santiago de Cuba, sino que se repite a lo largo y ancho de todo el país. La crisis es tal que este sábado por la noche, en medio de un largo apagón, el pueblo de Gibara salió masivamente a manifestarse en las calles para exigir al régimen que ponga la corriente y distribuyan agua a la población.
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