Un grupo de vecinos de La Habana denunció en un reportaje televisivo que llevan más de 30 días sin recibir agua, pese a las promesas de distribución mediante pipas.
Durante la transmisión del Canal Habana este viernes, los residentes cuestionaron la falta de soluciones efectivas y expresaron su indignación por el incumplimiento del servicio.
Según el testimonio de los afectados, mientras hospitales, panaderías y escuelas reciben prioridad en la entrega del líquido, las zonas residenciales, especialmente edificios altos y comunidades periféricas, continúan sin suministro.
“Estamos en situación crítica”, expresó uno de los entrevistados, visiblemente frustrado por tener que acarrear cubos de agua en condiciones precarias.
“Actualmente la pipa hace más de 30 días que no la mandan y esto es un edificio alto, que en lo que tú subes, que bajas con un cubo, que haces cola, ¿qué tú coges?”, cuestionó una señora.
El propio reportaje reconoció que actualmente circulan apenas 80 camiones cisterna al día, cuando serían necesarios más de 170 para cubrir la demanda de la capital.
La escasez de neumáticos, aceite y diésel agrava la crisis, dejando a miles de familias en espera de un servicio que nunca llega.
Los vecinos acusaron además a las autoridades de permitir irregularidades en la distribución, y denunciaron que mientras ellos esperan semanas, restaurantes privados y negocios reciben pipas con mayor rapidez.
“¿Cómo es posible que falte agua para la población, pero no para los cuentapropistas que tienen restaurantes?”, preguntó otra habanera frente a las cámaras.
Las autoridades hidráulicas respondieron que existen mecanismos de control y sanciones para evitar la malversación de pipas, pero los testimonios reflejan una profunda desconfianza ciudadana.
El reportaje, lejos de calmar los ánimos, evidenció la fractura entre el discurso oficial y la realidad diaria de los cubanos, atrapados en una crisis de servicios básicos que ya supera la paciencia de muchos.
En redes sociales, las quejas sobre venta ilegal de agua y favoritismos se han multiplicado, alimentando el malestar generalizado.
Semanas atrás, decenas de cubanos tomaron las calles de Centro Habana para exigir soluciones inmediatas a la escasez de agua potable que afecta a miles de familias en la capital.
La manifestación, ocurrida en la céntrica calle Reina, fue documentada por usuarios de redes sociales con videos e imágenes que mostraron a numerosos vecinos bloqueando la vía con cubos, tanques y recipientes vacíos, en señal de protesta por los días que llevan sin recibir el servicio.
El propio Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos reconoció que “el abasto de agua en el país atraviesa una situación crítica”. Su presidente, Antonio Rodríguez, atribuyó los problemas a la sequía y a fallas en los sistemas de bombeo, agravadas por cortes eléctricos.
Según cifras oficiales, unas 248,000 personas en Cuba carecen de un suministro regular de agua, mientras que en provincias del oriente como Santiago de Cuba, Holguín y Ciego de Ávila alrededor de 860,000 ciudadanos enfrentan restricciones severas.
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