Al menos 60 mil presos cubanos producen tabaco y carbón que terminan en Europa bajo trabajo forzado, según ONG

El informe de Prisoners Defenders denuncia que 60,000 presos en Cuba son forzados a producir tabaco y carbón para exportación, sufriendo abusos y sin protección.

Cohiba Maduro 5 Secretos © Flickr / Gerald Gabernig
Cohiba Maduro 5 Secretos Foto © Flickr / Gerald Gabernig

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Miles de prisioneros cubanos son obligados a trabajar en la producción de tabaco y carbón de marabú destinados a la exportación, en condiciones que organizaciones internacionales califican como “esclavitud moderna”.

Un informe de la Organización No Gubernamental (ONG) Prisoners Defenders, con sede en Madrid, estima que al menos 60,000 reclusos en la isla están sometidos a trabajos forzados con poca o ninguna remuneración, bajo amenazas, violencia y sin equipos de protección adecuados.

La investigación, publicada este lunes por The Guardian y Euronews, documenta abusos sistemáticos en las cárceles cubanas, donde los presos son utilizados para sostener negocios millonarios vinculados a la exportación. Los productos, entre ellos los mundialmente famosos puros cubanos y el carbón vegetal de marabú, terminan en los principales mercados europeos.

El informe atribuye la responsabilidad directa al gobierno cubano, al que acusa de mantener un sistema institucionalizado de explotación penitenciaria con fines económicos. Según la ONG, entre abril y agosto de 2025 se entrevistaron 53 personas de 40 cárceles, además de familiares de presos, y se realizaron 60 entrevistas adicionales corroboradas con documentos.

El resultado fue una estimación de al menos 60,000 prisioneros obligados a trabajar bajo coerción, amenazas, represalias o violencia. El 98% de los entrevistados aseguró no contar con las herramientas ni la capacitación necesaria, y el 45% afirmó haber sufrido violencia física durante las jornadas laborales.

Un exrecluso contó a The Guardian que si un preso se negaba a trabajar, “le ponían una nota en el expediente” que luego servía para negarle visitas familiares o beneficios de libertad condicional.


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Puro Cohiba hecho tras las rejas

La investigación confirma que al menos siete prisiones producen tabaco destinado a la exportación. En Quivicán, una cárcel de máxima seguridad conocida como Aguacate, 40 prisioneros tenían la meta de fabricar 60 puros diarios, que solo se contabilizaban si cumplían con los estándares de calidad para la exportación.

Se estima que al menos 11,6 millones de tabacos al año se producen mediante trabajo forzado en prisiones, lo que representaría un 7,5% de la producción nacional. Aunque los cigarros salen sin marca desde las cárceles, Prisoners Defenders asegura que terminan integrados a las “marcas más reconocidas y veneradas”, incluyendo Cohiba, símbolo de lujo que alguna vez fumó Fidel Castro.

El carbón de marabú, por su parte, se etiqueta como “ecológico” y se envía sobre todo a España, Portugal, Italia, Grecia y Turquía.

El informe también documenta violencia sexual contra mujeres presas. Dos denunciaron acoso de funcionarios penitenciarios y una relató haber sido violada por otro recluso, sin recibir atención médica ni psicológica.

Otro hallazgo preocupante es el impacto desproporcionado en la población afrocubana. Aunque representan el 34% de la población general, los afrodescendientes constituyen el 58% de los encarcelados en Cuba.

Según testimonios recogidos, los presos negros son enviados casi siempre a los trabajos forzados más duros, mientras que los blancos suelen ser asignados a tareas más ligeras, como limpieza en oficinas o cocinas militares.

“En prisión el racismo es moneda corriente”, afirmó un exrecluso negro entrevistado.

Canadá también levanta la voz

La denuncia de Prisoners Defenders coincide con una creciente presión internacional sobre el régimen cubano. En paralelo, Canadá pidió investigar las importaciones de tabaco cubano por sospechas de trabajo forzado, en el marco de su política para combatir la esclavitud moderna en cadenas de suministro.

El gobierno canadiense, que desde 2020 prohíbe la entrada de productos hechos con trabajo forzoso, ha reforzado en 2024 y 2025 sus mecanismos de control y podría extender medidas más severas contra los bienes procedentes de Cuba.

Prisoners Defenders asegura que el sistema penitenciario cubano no busca la rehabilitación, sino el castigo y la explotación. Por ello, pide que el régimen de La Habana abra las cárceles a misiones internacionales independientes y que se prohíba el comercio de productos vinculados al trabajo forzoso.

“La transformación estructural del sistema carcelario es una deuda contraída con la dignidad humana”, concluye el informe.

Mientras tanto, los puros que se fuman en Europa y el carbón vegetal que se quema en hogares del Mediterráneo llevan consigo una marca invisible, y es aquella del dolor de miles de cubanos que, tras las rejas, son explotados como mano de obra cautiva.

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