
El coronel Juan Carlos Poey Guerra, jefe de la Dirección Antidrogas del Ministerio del Interior (MININT), afirmó en la Mesa Redonda que "podemos certificar oficialmente que no hay fentanilo en nuestro país", tras los análisis del Laboratorio Central de Criminalística.
El fentanilo es un potente opioide que actúa sobre el sistema nervioso central, puede emplearse como droga de abuso por vía oral, inhalada o intravenosa y provoca dependencia.
La declaración del militar cubano se da en el marco de la campaña nacional contra el narcotráfico, que ha operado desde enero, con especial atención en La Habana debido a su complejidad.
Poey Guerra detalló que "se ha actuado sobre más de 6,000 personas", con más de 1,500 detenidas, muchas de las cuales están en prisión preventiva.
Asimismo, informó sobre la incautación de 81 kg de narcóticos, 11,000 plantas, 23,000 semillas, cinco armas de fuego y bienes de traficantes, además de la desarticulación de cinco cadenas delictivas que operaban desde el aeropuerto José Martí.
El coronel insistió en que los operativos reflejan el "rigor y la severidad de nuestra política jurídico-penal" y que las sanciones han sido elevadas.
Sin embargo, expertos y ciudadanos críticos cuestionan la veracidad de estas cifras y señalan que la narrativa oficial está más cerca del triunfalismo que de la realidad.
El problema de las drogas sintéticas en Cuba, especialmente de los llamados cannabinoides conocidos como "el químico" sigue creciendo, pese a los operativos.
En mayo, el propio régimen reconoció que en toda la Isla circulan estas drogas, muchas veces adulteradas con fentanilo, formol, anestésicos para animales y benzodiacepinas, circulan en toda la Isla, causando intoxicaciones, hospitalizaciones y episodios psicóticos entre jóvenes.
La capitana Leidy Laura Aragón Hernández, especialista en Toxicología, explicó que la droga llega al país camuflada en papel, bolsos, bisutería o plantas aromáticas, dificultando su detección.
En barrios de La Habana la venta de los "papelitos" sigue siendo masiva, principalmente entre adolescentes y jóvenes. Familias enteras se dedican al negocio, mientras el gobierno insiste en su discurso de prevención y enfrentamiento, que en la práctica no detiene el avance de la droga.
El Tribunal Supremo endureció las penas para procesar la posesión de cannabinoides sintéticos sin necesidad de reunir grandes cantidades físicas, y elevando las sanciones por tenencia ilícita a entre uno y tres años de prisión o multas de hasta mil cuotas.
Sin embargo, estas medidas no atacan las raíces del problema: la falta de oportunidades, el desempleo juvenil y la desprotección social que facilitan el consumo.
Mientras el MININT asegura la inexistencia de fentanilo y promueve cifras que parecen más propagandísticas que reales, la juventud cubana sigue siendo la más afectada.
El narcotráfico se adapta y crece con rapidez, burlando controles y aprovechando un país donde la crisis social y económica se combina con una respuesta gubernamental insuficiente y un discurso oficial que convierte la realidad en propaganda.
En las calles, en las redes sociales y en los hospitales, la evidencia es clara: la droga avanza y la intervención estatal es insuficiente.
La "Cuba sin fentanilo" que presenta el régimen dista mucho de la realidad que viven los jóvenes, que enfrentan diariamente los estragos de una epidemia que el gobierno insiste en minimizar.
Vídeos relacionados:
Archivado en: