A sus 96 años, el escritor cubano Federico R. Justiniani ha dedicado su vida al amor por la música y a la memoria de la isla que lo vio nacer, pero de la que tuvo que marcharse en la década de 1960.
Desde Miami, el autor presentó esta semana su más reciente obra, Enciclopedia de cantantes cubanos: fuente inagotable de orgullo patrio, donde rescata la vida y legado de más de 250 intérpretes que han marcado la cultura musical cubana dentro y fuera de la isla.
“Preservar la historia de los cantantes cubanos es parte de preservar la historia de Cuba. Yo, como cubano, siento todavía mucho amor por mi patria”, confesó en entrevista con la agencia EFE. Y con un dejo de nostalgia agregó: “Es una lástima que los cubanos no pudimos progresar en nuestra patria”.
Un viaje por la memoria musical de Cuba
El libro, fruto de más de un año de investigación, recorre distintas épocas y géneros musicales que van desde los fundadores de la trova como José ‘Pepe’ Sánchez, Sindo Garay, María Teresa Vera y Manuel Corona, hasta exponentes actuales como Gente de Zona, a quienes el autor define como “el grupo más importante del cubatón”.
Justiniani también rescata historias poco conocidas, como la del mítico Benny Moré, descendiente de un rey africano esclavizado en Cuba, y la de la nonagenaria Ángela ‘Nana’ Álvarez, quien en 2022 hizo historia al ganar un Latin Grammy a los 95 años con su tema “Un canto a mi Cuba”.
Entre el exilio y la pasión por la música
Tras exiliarse en Miami, Justiniani ejerció durante cuatro décadas como médico, pero nunca abandonó su vínculo con la música. “A mí me gusta mucho la música cubana, yo toco la guitarra y canto un poco”, confesó a EFE. Esa pasión, heredada de su padre, lo llevó a escribir varios libros dedicados a la cultura de la isla.
En esta nueva obra, el autor no solo hace un repaso histórico, sino que también se detiene en momentos simbólicos que marcaron a los cubanos dentro y fuera del país, como el impacto de la canción “Patria y Vida” en 2021, un tema que sustituyó el lema oficialista “Patria o muerte” por un grito de libertad y esperanza.
“Los cubanos somos muy musicales, muy afines a la música”, subraya Justiniani, convencido de que los intérpretes han sido una parte esencial de la identidad nacional. Su libro, más que una enciclopedia, es un testimonio de amor y memoria hacia un país que sigue presente en su corazón, aunque la vida lo haya llevado lejos.
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