
El reconocido compositor cubano José María Vitier se pronunció este martes en apoyo al escritor y humorista Jorge Fernández Era, tras la denuncia de este último sobre un nuevo episodio de hostigamiento y detención arbitraria por parte de la Seguridad del Estado en La Habana.
“No encuentro ningún argumento (ni legal ni ético) que justifique el tratamiento que Ud denuncia. En este caso, el hecho de no conocernos personalmente resulta irrelevante. Este tipo de cosas no deben sencillamente sucederle a nadie. El derecho que la Ley concede a expresar pacíficamente las opiniones (o diferencias de opinión) no debe vulnerarse (y menos en nombre de una Revolución). Es mi modesta opinión”, escribió el pianista y compositor en respuesta al post del intelectual cubano agredido.
La declaración de Vitier, figura de referencia en la música cubana contemporánea, da un peso especial a las críticas contra la represión ejercida sobre voces disidentes en la isla, y ha sido compartida ampliamente entre artistas e intelectuales.
La escritora Silvia Rodríguez Rivero también reaccionó con un mensaje de solidaridad: “Dolor profundo me provoca lo que leo en tu post de la violencia policial que recibiste. Todos debemos tener derecho a exponer nuestras ideas y a ser respetados por ello. Es inadmisible lo que narras y nada tiene que ver con la ética de justicia revolucionaria que unió a este pueblo tantos años”, afirmó.
Fernández Era en otro comentario recriminó a sus colegas periodistas y escritores por callar ante la injusticia, citando el apoyo recibido por Vitier y Rodriguez Rivero:
¨«Amigos entrañables» que me leen y no hacen nada por parar la ignominia contra mi persona: ¿no les da vergüenza que dos Maestros que no me conocen comenten lo siguiente?¨, posteó, citando las declaraciones de ambas personalidades.
En su testimonio, Fernández Era narró que fue interceptado por la policía y agentes de la Seguridad del Estado en la esquina de Santa Emilia y Rabí, trasladado por la fuerza en un carro patrullero y retenido durante más de seis horas.
Según relató, sufrió maltratos físicos, la confiscación de su carné de identidad y la imputación de un presunto delito de “Resistencia”.
Asimismo, mostró evidencias de la golpiza que recibió, y que le dejó una mano herida y la ropa ensangrentada. También fue amenazado de muerte por sus represores.
El escritor, que ya había denunciado otra golpiza en julio, calificó los hechos como “una forma de tortura” y alertó sobre la posibilidad de que su documento desaparecido sea utilizado para incriminarlo en delitos fabricados.
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