
La cuenta parodia de la Unión Eléctrica en X ha vuelto a arrancar carcajadas y, al mismo tiempo, reflejar el profundo malestar que sienten los cubanos con la crisis energética.
Esta vez, la burla tomó forma de un supuesto “Campeonato Nacional de Apagones”, en el que “equipos” como Los Veleros de Pinar, Los Toros de las Roturas, Los Aborígenes Apagados y Los Cocodrilos Desenchufados se disputan el pase a una final narrada, según la sátira, por Tele Rebelde “cuando no haya corriente”.
El humor popular, convertido en escape frente a la desesperación, muestra hasta qué punto los apagones se han vuelto parte de la vida diaria en la isla. Sin embargo, detrás de la broma late una realidad mucho más dura: Cuba atraviesa uno de sus peores momentos energéticos en décadas.
Protestas en las calles de La Habana y Matanzas
La noche del 21 de septiembre, vecinos de varios municipios habaneros salieron a protestar contra los prolongados cortes eléctricos. En San Miguel del Padrón y Calabazar, los residentes bloquearon calles, golpearon calderos y gritaron consignas de rechazo al régimen y a la crisis que los deja sin luz, sin agua y con alimentos echados a perder en los refrigeradores.
En el reparto Versalles, en Matanzas, también hubo manifestaciones, según reportes en redes sociales. En muchos de los videos compartidos se aprecia la oscuridad absoluta y la ausencia visible de fuerzas del orden, mientras los vecinos expresaban su hartazgo.
Los apagones masivos continúan apenas una semana después del quinto colapso nacional del Sistema Eléctrico en lo que va de año. La salida imprevista de centrales clave, como la termoeléctrica Antonio Guiteras, ha dejado déficits de generación que superan los 1,900 MW en horarios de máxima demanda.
La situación en La Habana es especialmente crítica: los cortes duran más de 12 horas y la Empresa Eléctrica no logra ofrecer un plan de rotación confiable.
El discurso oficial y las críticas
Mientras los cubanos recurren al humor para sobrellevar la oscuridad, el régimen apunta otra vez contra el embargo de Estados Unidos. Dirigentes como Roberto Morales Ojeda aseguran que las sanciones impiden acceder a piezas y créditos para mantener las plantas. Sin embargo, economistas independientes señalan otras causas: corrupción, mala gestión y falta de inversión en infraestructura.
El contraste entre las justificaciones oficiales y la experiencia cotidiana de los ciudadanos alimenta el descontento. En redes sociales, muchos recuerdan que conglomerados militares como GAESA concentran miles de millones de dólares mientras el pueblo sufre apagones interminables.
La sátira del “Campeonato Nacional de Apagones” resume la doble cara de la Cuba actual: un país donde el ingenio popular convierte la tragedia en broma, pero también donde el cansancio se traduce en protestas cada vez más frecuentes.
Cuba sigue entre la penumbra y la protesta, con un pueblo que se pregunta lo mismo en redes sociales, en los barrios y en las calles: ¿hasta cuándo?
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