
El diario oficial Granma reprodujo en su sección Hilo Directo un estudio realizado en el Reino Unido y divulgado por la revista Muy Interesante, que asegura que retrasar las comidas se asocia con problemas de salud y mayor mortalidad.
Según esa investigación, con los años las personas tienden a desayunar y cenar más tarde, reduciendo la ventana de alimentación diaria, un detalle que aunque puede parecer trivial, "resulta tener profundas conexiones con la salud física, la genética y la supervivencia”.
El mensaje, que en otro contexto podría parecer un consejo de salud, se publicó mientras millones de cubanos sobreviven con dificultades para conseguir alimentos y consideran un logro poder comer una sola vez al día.
La contradicción entre la recomendación del periódico oficial del único permitido Partido Comunista de Cuba y la realidad del país provocó críticas inmediatas.
El exdirector de programas de la Televisión Cubana, Eugenio Antonio (Yin) Pedraza Ginori, calificó la nota como “una burla intolerable” y afirmó que dar consejos a las personas residentes en la isla sobre horarios de desayuno y cena es “pasarse tres pueblos”.
“Porfa, que alguien le diga al órgano oficial de la dictadura castrista que los cubanos de hoy, machacados por el hambre y la escasez, se consideran dichosos si consiguen algún alimento para hacer una sola frugal comida diaria”, subrayó en su perfil de Facebook.
Las declaraciones de Ginori reflejan el sentir de muchos cubanos que enfrentan meses de apagones, fallos en el suministro de gas —disponible solo cuando entra un barco— y millones de personas sin servicio de agua.
Ante esa situación, hablar de longevidad por la hora del desayuno se percibe como un insulto, pues para una mayoría de cubanas y cubanos, una alimentación digna sigue siendo una quimera.
Solo para el caso del desayuno, el gobierno es incapaz de garantizar una producción estable de pan y con calidad por la falta de suministro de harina de trigo.
Asimismo, se recuerda con sorna la frase de Raúl Castro, en julio de 2007, cuando exhortó a “producir leche para que se la tome todo el que quiera tomarse un vaso”, mientras casi dos décadas después persiste el desabastecimiento del producto.
Cada día se hacen más habituales las imágenes de personas de la tercera edad buscando en la basura algo de comida, mientras organizaciones independientes del régimen alertan de la agudización de la crisis alimentaria en el país.
A fines de abril, un reportaje del periódico oficial Girón, en Matanzas, dejó al descubierto la miseria en la que viven miles de jubilados que, tras décadas de trabajo, se ven obligados a subsistir en las calles.
Recientemente trascendió que los comedores del Sistema de Atención a la Familia (SAF) en Holguín dirigidos a alimentar a personas empobrecidas ofrecen arroz y chícharos casi a diario, con raciones escasas y platos fuertes casi inexistentes, mientras la distribución de insumos falla y los comensales sufren hambre constante.
Una encuesta nacional realizada por el Food Monitor Program (FMP) reveló que el 94% de los hogares cubanos cree que el gobierno no tiene interés en revertir la crisis alimentaria que afecta al país o, si lo ha intentado, no ha logrado resultados.
Una de sus investigaciones más recientes indicó que cada vez más cubanos solo comen una vez al día, un patrón que evidencia la precariedad extrema en la dieta cotidiana y el colapso del sistema de distribución de alimentos.
Además del hambre, se han denunciado las condiciones indignas en las que muchas personas preparan sus alimentos. Unos 9 millones de cubanos cocinan en condiciones precarias, sin acceso estable a gas, electricidad o agua potable, lo cual incrementa el riesgo sanitario y refleja el deterioro de la infraestructura doméstica.
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