
El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel denunció este lunes que en Gaza la población civil muere de “hambre y enfermedades sin atención médica”, al tiempo que acusó a Israel de genocidio.
El mandatario utilizó la red social X para su enésima protesta ante tal situación; sin embargo, en la propia Cuba se multiplican los decesos por desnutrición y falta de recursos sanitarios, un drama que el régimen evita reconocer públicamente.
En un informe de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), se reveló que entre 2022 y 2023 las muertes asociadas a la desnutrición aumentaron un 74.4%, pasando de 43 a 75 fallecidos, lo que convierte al hambre en la vigésima causa de muerte en la isla.
La mayoría fueron hombres (53), aunque también aumentó el número de mujeres (22). Estos datos se corresponden con los rangos E40 a E46 de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS, que abarcan casos de hambre extrema como kwashiorkor y marasmo.
Niños y ancianos, los más golpeados
El impacto de la crisis alimentaria se refleja sobre todo en los sectores más vulnerables. Por primera vez, Unicef incluyó a Cuba en su informe sobre pobreza alimentaria infantil, alertando que menos del 10% de los niños cubanos tienen acceso a alimentos básicos como frutas, verduras, carne o pescado. La tercera edad también sufre las consecuencias de la precariedad alimentaria y la ausencia de suplementos nutricionales.
Doble rasero del régimen
Mientras en Cuba miles de pacientes no reciben el tratamiento adecuado por la escasez de medicamentos y muchas familias apelan a visas humanitarias para salvar la vida de sus hijos, el oficialismo centra su discurso en el sufrimiento en Gaza y utiliza escenarios públicos, como el concierto de Silvio Rodríguez en la escalinata universitaria, para gritar “Libertad” únicamente para Palestina.
El contraste expone la doble moral del régimen, que denuncia las carencias en otros países pero calla frente a la tragedia cotidiana que golpea a su propia población.
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