Miguel Díaz-Canel instó este jueves a realizar ajustes en la “programación eléctrica” con el fin de repartir de manera más equilibrada los apagones en todo el país. Según admitió, existen “desproporciones” notables entre territorios que agravan la inconformidad de la población.
El dirigente cubano intervino en una videoconferencia transmitida desde el Palacio de la Revolución y enlazada con dirigentes del Partido Comunista, organismos del Gobierno y representantes de organizaciones sociales en las provincias y en la Isla de la Juventud. En su discurso abordó tanto la situación crítica del sistema eléctrico como las dificultades con el abastecimiento de agua, insistiendo en la necesidad de “explicar más” a los ciudadanos lo que se está haciendo en ambos frentes.
“El tema de la programación eléctrica es clave. Sé que cuesta mucho trabajo, pero hemos detectado desproporciones. En ocasiones se protege demasiado a una cabecera provincial, que termina con un ciclo relativamente cómodo, mientras que en un municipio se registran apagones de hasta 25 horas. Eso no puede ser”, dijo Díaz-Canel.
Las palabras del gobernante desataron la indignación en redes sociales, donde miles de cubanos reaccionaron con ironía, frustración y enojo.
Miguel Díaz-Canel instó este jueves a realizar ajustes en la “programación eléctrica” con el fin de repartir de manera más equilibrada los apagones en todo el país. Según admitió, existen “desproporciones” notables entre territorios que agravan la inconformidad de la población.
“¿Y esa es la solución a los apagones?”, cuestionó un usuario. Otro comentó: “Si ellos supieran lo que es tener 30 horas y más sin corriente, con niños chiquitos y personas encamadas, ya le habían buscado solución a este gran problema. Lo que pasa es que a ellos no les afecta para nada, triste realidad”.
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Muchos reproches apuntaron directamente al privilegio de la élite gobernante. “Hay desproporción en todo: ellos tienen electricidad y el pueblo no. El pueblo muere de hambre y ellos con una barriga que no sé cómo los botones de las camisas resisten. No hay medicamentos, los hospitales dan miedo, no hay agua, las casas se caen a pedazos y los descarados estos viven la dulce vida. Y lo peor de todo es que ni expresarlo puedes, porque vas preso más rápido por exigir tus derechos que por cometer delitos de verdad”.
Otros mensajes fueron igual de contundentes:
- “Solo espero que te incluyan a ti y a los tuyos en los apagones”.
- “En la distribución que pongan su casa, la de Marrero y la de todos los dirigentes”.
- “Es lo que siempre han hecho: repartir la miseria, porque las riquezas se las quedan ellos”.
- “Mientras todos los países hablan de crecer económicamente y crear sociedades mejores, aquí hablan de repartir desgracia equitativamente”.
- “¿Quién dijo que resistir con tanta miseria es dignidad? ¿Dónde está escrito que resignarse a no tener nada es heroico? Por favor, vivir en la miseria no es ni merecido ni digno. ¡Paren ya!”.
La reflexión de Díaz-Canel, lejos de tranquilizar a la población, volvió a encender las críticas a un gobierno incapaz de resolver la crisis energética que mantiene a Cuba sumida en apagones cada vez más prolongados y sin un horizonte de mejora.
En 2024, pocos días después de protestas contra su gobierno tras el aumento de apagones, Díaz-Canel aseguró que no vivía ajeno al pueblo: “Mis amigos y familia se quejan de que la situación está dura. Estoy en un entorno familiar, de amistad, de trabajo, donde las personas tienen los mismos problemas de la población porque son parte del pueblo”, dijo entonces, unas palabras que también generaron cuestionamientos por parte de la ciudadanía.
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