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La crisis energética en Cuba se profundiza, dejando a millones de ciudadanos a merced de apagones prolongados que ya superan las 20 horas diarias en muchas regiones del país.
La Unión Eléctrica (UNE) informó que durante el viernes el servicio se vio interrumpido de manera continua, extendiéndose durante toda la madrugada de este sábado.
El déficit de capacidad de generación alcanzó su máximo a las 8:40 pm, con 1,651 MW afectados, evidenciando la precariedad estructural del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
La UNE señaló que a las 6:00 am de hoy la disponibilidad real del SEN era de 1,680 MW, dejando un déficit de 1,103 MW, situación que se repetirá durante el horario de mayor consumo, con una afectación estimada de 1,660 MW.
En el horario de la media se estima una afectación de 980 MW.
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La situación refleja el cúmulo de problemas que mantienen a los cubanos sin energía, como averías en tres unidades de las termoeléctricas Felton, Mariel y Renté; y mantenimientos programados que incluyen a otros tres bloques de las CTE Santa Cruz y Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos.
Además, existen limitaciones térmicas que mantienen 425 MW fuera de servicio.
A esto se suman los problemas derivados de la falta de combustible y lubricantes, que afectan a 59 centrales de generación distribuida con 501 MW y a otros 154 MW indisponibles por carencia de lubricante, sumando un total de 655 MW fuera de servicio por estos motivos.
Los pronósticos de la UNE apenas contemplan la recuperación parcial de la generación: 80 MW adicionales en motores distribuidos por combustible, 90 MW de la unidad 6 de la CTE Mariel en proceso de arranque y 40 MW de la unidad 6 de Energás Jaruco.
Ello apenas mitigará la crisis en el horario pico, cuando se estima una disponibilidad de 1,890 MW y una demanda máxima de 3,480 MW, para un déficit de 1,590 MW.
Con estas cifras, si se mantienen las condiciones previstas la afectación será de 1,660 MW.
A pesar de la incorporación de 31 nuevos parques solares fotovoltaicos, que produjeron 2,715 MWh y alcanzaron una potencia máxima de 558 MW, la contribución resulta insuficiente frente a la demanda creciente.
La reiterada incapacidad del gobierno cubano para garantizar el suministro eléctrico básico se refleja en esta combinación de infraestructura obsoleta, escasez de combustible y fallas técnicas recurrentes, que condena a la población a vivir cortes continuos y prolongados, afectando hogares, hospitales, escuelas y la actividad económica.
Las cifras de la UNE evidencian que, lejos de soluciones efectivas, la situación sigue empeorando, mientras los ciudadanos soportan la ineficiencia y la falta de planificación del sistema eléctrico nacional.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética en Cuba
¿Cuál es la situación actual del suministro eléctrico en Cuba?
Cuba se enfrenta a una crisis energética que ha provocado apagones prolongados, afectando a millones de personas. El déficit de generación eléctrica supera los 1,600 MW, lo que ha resultado en cortes de electricidad de más de 20 horas diarias en muchas zonas del país.
¿Cuáles son las causas principales de la crisis energética en Cuba?
La crisis se debe a una combinación de factores, incluyendo averías en las termoeléctricas, mantenimiento programado de unidades clave, limitaciones térmicas y escasez de combustible y lubricantes. Estas deficiencias han dejado fuera de servicio una parte significativa de la capacidad de generación eléctrica del país.
¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para solucionar la crisis energética?
El gobierno ha intentado paliar la situación con la incorporación de parques solares fotovoltaicos y planes para aumentar el uso de energías renovables. Sin embargo, estas medidas no han sido suficientes para cubrir el déficit de generación, y la situación sigue siendo crítica.
¿Cómo afectan los apagones a la vida cotidiana en Cuba?
Los apagones prolongados afectan gravemente la vida cotidiana, impactando hogares, hospitales, escuelas y la actividad económica en general. La falta de electricidad dificulta el acceso a servicios básicos y deteriora la calidad de vida de la población, que enfrenta desafíos adicionales como el calor, la escasez de agua y la inseguridad alimentaria.
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